Exactamente una semana después de haber anunciado desde la misma ventana que se sometería a una cirugía para extirpar un nódulo pulmonar detectado en fase inicial y bien localizado, el papa León XIV reapareció este domingo al mediodía en el tercer piso del Palacio Apostólico, donde presidió el Ángelus ante una multitud de más de veinte mil fieles, turistas y residentes romanos congregados en la Plaza de San Pedro, que lo recibieron con una prolongada ovación y aplausos sostenidos. El pontífice, de setenta y un años, se presentó con un semblante sereno y una voz firme, sin signos visibles del postoperatorio de la intervención en la que se le removió el lóbulo inferior del pulmón derecho, y abrió su alocución con el saludo habitual antes de comentar el Evangelio del día, que recuerda la enseñanza de Jesús sobre la distinción entre lo que corresponde al César y lo que corresponde a Dios.
Tras la oración mariana, León XIV dedicó un pasaje específico a su situación personal, en el que agradeció de manera directa a quienes habían rezado por él durante los días de internación y afirmó haber sentido el apoyo de manera concreta, al tiempo que expresó un reconocimiento particular a los médicos, enfermeros y al conjunto del personal del Policlínico Universitario Agostino Gemelli, donde fue operado el martes 13 de octubre. El pontífice señaló que la experiencia lo había acercado de manera especial a quienes atraviesan la enfermedad y una condición de dolencia, y cerró con el anuncio de que, una vez superada esta fase delicada, retomaría gradualmente su actividad con la ayuda de Dios y de las oraciones de los fieles, en un tono mesurado que evitaba tanto el dramatismo como la minimización.
La cronología de los hechos permite dimensionar la velocidad de la recuperación: el propio León XIV había comunicado el hallazgo del nódulo el domingo 11 de octubre al término del Ángelus, los médicos habían previsto una internación posoperatoria de alrededor de una semana, y la intervención se realizó la tarde del 13 mediante técnica videoasistida, con una duración efectiva de unos noventa minutos dentro de un tiempo total en quirófano de aproximadamente tres horas, confirmando el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar que ya se sospechaba a partir de los estudios preoperatorios. El Santo Padre recibió el alta el sábado 17 de octubre, después de que los análisis de sangre y la radiografía de tórax de esa mañana arrojaran resultados favorables y el equipo médico evaluara su estado clínico como satisfactorio, lo que acortó a cuatro o cinco días la estadía hospitalaria prevista y le permitió regresar al Vaticano caminando por sus propios medios y con buen aspecto.
El profesor Stefano Margaritora, director de Cirugía Torácica del Gemelli y responsable del equipo que realizó la resección radical del lóbulo afectado, describió al pontífice como un paciente ideal, tranquilo y determinado, que puso cuerpo y alma en el proceso de rehabilitación, y estimó en una entrevista con Vatican News que la recuperación física completa suele requerir alrededor de dos semanas en casos de este tipo, de modo que León XIV podría estar plenamente restablecido en unos diez días adicionales. Sobre el viaje apostólico programado del 6 al 17 de noviembre por Uruguay, Argentina y Perú, el cirujano sostuvo que no existen motivos clínicos que impidan su realización, incluyendo los desplazamientos aéreos previstos dentro de aproximadamente tres semanas, aunque fuentes vaticanas y especialistas neumonólogos consultados por medios argentinos advirtieron que, de concretarse, la agenda debería alivianarse y probablemente prescindir de etapas de mayor exigencia física o altitud, como la programada en Cusco.
El adenocarcinoma pulmonar es el tipo de cáncer de pulmón más frecuente y, cuando se detecta en estadio temprano y se reseca de manera completa sin compromiso ganglionar evidente, presenta un pronóstico favorable, con tasas de supervivencia libre de enfermedad a cinco años que pueden superar el setenta por ciento en condiciones óptimas, aunque los resultados definitivos del examen histológico de los tejidos y ganglios extirpados aún no se conocen y serán los que determinen si resulta necesario algún tratamiento adyuvante. El Federalista ha seguido el caso desde el anuncio inicial del nódulo, pasando por la confirmación del diagnóstico, el ingreso al Gemelli, el alta hospitalaria y las declaraciones del cirujano sobre la gira, y la reaparición de este domingo constituye el primer acto público del pontífice tras la intervención, en un contexto en el que la Iglesia y los gobiernos de los países incluidos en el itinerario latinoamericano mantienen abierta la expectativa de la visita, sujeta a la evolución de los próximos días y a las decisiones que adopte la Secretaría de Estado sobre la intensidad del programa.
La centésima Jornada Mundial de las Misiones, que se celebraba precisamente este domingo, sirvió de marco para que León XIV recordara el mandato misionero de la Iglesia y orara por su fidelidad al llamado del Resucitado, en un gesto que reafirma la continuidad de su actividad pastoral aun en medio de la convalecencia. El pontífice, nacido en Chicago y con una larga trayectoria como misionero agustino y obispo en Perú antes de su elección en 2025, enfrenta así el primer desafío de salud significativo de su pontificado de poco más de un año, en el que la combinación de una recuperación rápida y la prudencia médica sobre los próximos pasos marcará el ritmo de una agenda que incluye tanto la gestión de la Curia como los compromisos internacionales previstos.

