Julieta Prandi y su hijo mayor Mateo protagonizaron una sesión de tatuajes en el estudio de Nico Cric que trascendió lo estético y se convirtió en un gesto de contención familiar, en pleno impacto mediático por la separación de la conductora de Emanuel Ortega, anunciada el 12 de octubre a 27 días de haber formalizado el vínculo por civil en San Isidro.
El joven se realizó dos diseños cerca de los hombros: en uno se lee la palabra “Belleza” y en el otro figura la fecha de nacimiento de su madre, “20/04/1981”. Prandi, por su parte, eligió un diseño en la zona del tobillo, aunque no mostró públicamente el resultado. El tatuador difundió las imágenes desde su cuenta y escribió: “Tatuar es más que un arte… también es conectar, compartir y crear recuerdos. Muchísimas gracias Julieta Prandi y Mateo Prandi por confiarme esta gran responsabilidad y permitirme ser parte de esta experiencia tan especial”.
La conductora había comunicado la ruptura mediante historias de Instagram con la frase “Prefiero decirlo ahora a tener que soportar dentro de unos días las mil hipótesis y supuestos que nada tendrán que ver, seguramente, con la verdad”, y había señalado que “más allá de los papeles, que en definitiva no significan nada, cada pareja es un mundo, con sus propios acuerdos, algunos no son negociables”. Según relató Pilar Smith en LAM, Prandi le transmitió que necesita recuperar su paz y que se siente avergonzada por la exposición, y que por el momento no quiere dar entrevistas.
El gesto compartido entre madre e hijo, a seis años de relación y a menos de un mes de la boda, dejó en evidencia el vínculo que los une en una etapa en la que la conductora busca reconstruir su vida lejos de los flashes y de las versiones que circularon sobre una posible tercera en discordia y sobre mensajes de tono subido.

