El Comité Nobel noruego otorgó este viernes el Premio Nobel de la Paz 2026 a Navanethem «Navi» Pillay, la jueza sudafricana que presidió la comisión independiente de la ONU sobre el territorio palestino ocupado, el cuerpo que en septiembre de 2025 informó que Israel cometía genocidio en Gaza. El anuncio, leído en Oslo por el presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes, distingue a Pillay «por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional» y la describe como una figura decisiva para que los crímenes de guerra, los de lesa humanidad y el genocidio lleguen a los tribunales.
El informe que el título de este premio vuelve a poner sobre la mesa es el documento del 16 de septiembre de 2025. La comisión concluyó, sobre bases razonables, que las autoridades y las fuerzas de seguridad israelíes habían cometido y seguían cometiendo cuatro de los actos de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio: matar a miembros del grupo, causarles graves daños físicos o mentales, imponer condiciones de vida calculadas para su destrucción física total o parcial e imponer medidas destinadas a impedir los nacimientos. Sostuvo además que el presidente Isaac Herzog, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el entonces ministro de Defensa Yoav Gallant habían incitado a la comisión del genocidio, y que el Estado de Israel era responsable por no haberlo prevenido, por haberlo cometido y por no haberlo castigado.
Pillay llevó esas conclusiones a la Asamblea General el 28 de octubre de 2025. «Concluimos que el Estado de Israel es responsable de la comisión de cuatro actos genocidas en Gaza con la intención específica de destruir a los palestinos de Gaza», dijo entonces, y calificó la ofensiva como el ataque más despiadado, prolongado y extendido contra el pueblo palestino. Israel rechazó el informe y calificó de escandalosas esas acusaciones. El fallo de la comisión no es una sentencia de la Corte Internacional de Justicia: es el dictamen del órgano de investigación que ella presidió hasta hace poco, y que el comité noruego menciona de manera expresa entre los tramos de su carrera.
En un tiempo de desafíos existenciales, con más guerras y conflictos de los que el mundo ha visto en mucho tiempo, el derecho internacional ya no es un complemento de la paz y la seguridad. Es una necesidad absoluta.
El hilo que el comité recorre empieza en la defensa de Nelson Mandela y de otros opositores al apartheid, sigue por la Alta Corte de Sudáfrica, el Tribunal Penal Internacional para Ruanda y la Corte Penal Internacional, y pasa por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. Hoy Pillay, de 85 años, integra la Corte Internacional de Justicia en la causa en la que Myanmar está acusado de genocidio contra los rohinyá. Frydnes dijo que en causas históricas mostró que las medidas jurídicas pueden ayudar a prevenir actos de guerra y de violencia, y que su independencia y su firmeza la convierten en una de las juristas internacionales más respetadas del tiempo presente.
Al conocer el premio, Pillay dijo que primero creyó que se trataba de una broma y que, como abogada y jueza, todavía quería verificarlo. «Lo último que hice es la entrega del informe sobre Gaza, nombrando lo que ocurre allí como genocidio», declaró.

