Pablo Salvador Pitali, de 39 años, permanece en coma inducido y con asistencia respiratoria en el hospital Ángel C. Padilla, después de que los peritos del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales detectaran un impacto de bala en la sien que la aprehensión de Graneros no advirtió. La Fiscalía de Homicidios del Centro Judicial Concepción, subrogada por el fiscal Carlos Sale, pidió convertir la aprehensión en detención formal por peligro en la demora, antes de que se cumplan las 48 horas sin una audiencia de imputación que el estado de salud del hombre impide realizar.
El cuerpo de Yudith Nazarena Jerez, de 36 años, fue hallado el lunes en la vivienda familiar del paraje La Cañada, en Graneros, después de que sus allegados alertaran por su inasistencia a un encuentro. Presentaba dos impactos de bala en el abdomen y traumatismos en el rostro y el cráneo, y los médicos del servicio de emergencias solo pudieron constatar el deceso. En una habitación contigua, la Policía encontró a Pitali acostado y cubierto con un buzo con capucha; al ser reducido, dijo de manera espontánea «yo he sido».
La herida de la sien quedó oculta por la capucha y recién apareció en la revisión posterior del ECIF, que derivó al hombre primero al hospital de Alberdi y después al Padilla, donde una tomografía mostró el proyectil alojado y los cirujanos lo extrajeron. Antes de entrar al quirófano, Pitali estaba consciente, podía desplazarse y había manifestado su malestar por continuar esposado; el cuadro se agravó después de la cirugía. En la escena se secuestraron dos vainas servidas y un arma calibre 22 con manchas de sangre, y la comparación balística del proyectil extraído todavía no confirmó que el disparo de la cabeza haya sido autoinfligido ni que esa pistola sea la misma que alcanzó a Jerez.
La causa sigue caratulada como muerte dudosa en el tramo que este medio consignó el lunes, cuando la fuente única era el cable de Los Primeros y el arma no había aparecido. El dermotest que entonces se le practicó a Pitali no cierra, por sí solo, la secuencia, y la fiscalía aguarda la recuperación del hombre para imputarle el femicidio, figura que contempla la prisión perpetua. Jerez y Pitali llevaban alrededor de quince años en pareja, tenían una hija de diez años y atendían una carnicería en la misma propiedad, según el primer parte nacional del hecho.

