Una jueza dispuso este miércoles el cese de la prisión preventiva de Jesús Cristóbal Hoyos, el periodista conocido como Jesús Comunica, y mantuvo detenido por 57 días a su hermano Juan Hoyos, mecánico de 30 años, a quien el Ministerio Público Fiscal señala como el autor de los disparos que el 25 de septiembre hirieron a un niño en el abdomen, en una vivienda de Congreso al 3800. La causa sigue en la Unidad Criminal I, a cargo del fiscal Mariano Fernández, y en la audiencia intervino la auxiliar Jimena Castro, que pidió que el señalado como tirador no recuperara la libertad.
Juan se presentó el lunes por la noche en la Comisaría 13ª, acompañado por las abogadas Mariana Santillán y Díaz Barrera, cuando ya pesaba sobre él una orden de detención, y el comisario Vicente Valles, jefe de la Zona II, confirmó que quedó alojado por esa causa. En su descargo negó haber disparado, dijo que llegó al lugar con una sobrina, que vio que le estaban pegando a una hermana embarazada y que, al sentir el tiro, vio a Jesús caminando desde la vereda de enfrente, subió con él a la moto y se fue; el seguimiento de esa presentación está en la nota del martes.
Castro calificó el hecho de «extrema gravedad», recordó que la víctima es un niño —ocho años en la acusación de este miércoles, siete en la reconstrucción inicial de la causa y en el relato de la madre— y señaló que Juan registra una condena anterior por robo con arma de fuego en grado de tentativa, en concurso real con abuso de armas. La auxiliar también hizo pesar que el acusado tenía una orden de detención y recién se puso a disposición varios días después; la magistrada consideró razonable el plazo y fijó la preventiva en 57 días.
Jesús había quedado el 27 de septiembre con 45 días de prisión preventiva, imputado como partícipe necesario de homicidio en grado de tentativa, bajo la hipótesis de que conducía la motocicleta Corven Energy 110 azul y sin dominio desde la que se disparó, según la cautelar original. La defensa, a cargo de Aníbal Paz y Javier Lobo Aragón (h), pidió reemplazar esa detención por medidas de menor intensidad; la fiscalía no se opuso, aunque exigió restricciones para proteger a testigos y familiares de la víctima, y la jueza hizo lugar al cese mientras se analiza el video que debería precisar la vinculación del periodista con el hecho.
Las condiciones que le quedaron son concretas: no puede acercarse a menos de 200 metros de los testigos y de la familia del niño, no puede perturbarlos en persona, por comunicaciones o por terceros, no puede usar armas y no puede referirse al caso en sus redes. La imputación no se levantó, y el cese queda atado a una prueba que todavía no está producida, de modo que la libertad de Hoyos no equivale a un desvinculamiento.
Quedan pendientes la entrevista del niño en Cámara Gesell, las pericias balísticas sobre tres vainas y un proyectil secuestrados, el informe del Registro Nacional de Armas —que la fiscalía advirtió que podría agravar la acusación—, el análisis de los videos aportados por la familia de la víctima y las declaraciones de vecinos y del personal policial que intervino. Días después de la primera preventiva, una hermana de los Hoyos dijo haber sido ella quien disparó, en una versión que se conoció el 30 de septiembre y que la fiscalía no adoptó; la defensa había sostenido que Jesús no estuvo en el lugar, que la hermana se llevó la moto por error, que el dermotest dio negativo y que el teléfono fue entregado para peritar.
La teoría del caso que la fiscalía mantiene ubica el ataque el viernes 25 de septiembre, alrededor de las 12.30, con el niño en la puerta de su casa, la moto detenida frente al domicilio y el acompañante sacando un arma de una mochila gris para disparar varias veces hacia el abdomen, antes de la fuga. La búsqueda del hermano, el silencio de la madre y la orden de captura que terminó en la presentación del lunes están reconstruidos en la nota del 30 de septiembre y en la del 1 de octubre.

