Piero Antonio Franco De Benedictis Scigliuzzo, el cantautor que firmó como Piero y que quedó asociado para siempre a «Mi viejo», murió este miércoles a los 81 años en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde estaba internado en grave estado desde el lunes, y la familia comunicó el deceso por la cuenta oficial del artista sin precisar el cuadro que lo llevó a la internación. El parte comunicó la muerte en la mañana de este 7 de octubre, y el comunicado familiar se limitó a despedirlo: «Con profundo dolor comunicamos el fallecimiento de nuestro querido Piero, a sus 81 años. Su voz, sus canciones y su mensaje de paz quedan para siempre con nosotros».
Había nacido el 19 de abril de 1945 en ciudad italiana de Gallipoli, y llegó a la Argentina con su familia cuando tenía tres años, de modo que la carrera que cerró hoy se armó entera de este lado del Atlántico. En 1968 conoció al escritor José Tcherkaski y con él formó la dupla que produjo los temas que lo sacaron del circuito de la nueva ola: «Mi viejo», editada en 1969, y al año siguiente «Pedro Nadie», a las que se sumaron «Para el pueblo lo que es del pueblo», «Coplas de mi país» y «Soy pan, soy paz, soy más». En 1969, además, obtuvo el primer premio del Tercer Festival de la Canción de Buenos Aires con «Cómo somos».
La dictadura lo empujó al exilio en España, una etapa que marcó el disco y el regreso, y más tarde sumó la ciudadanía colombiana, país en el que «Mi viejo» tuvo durante décadas una recepción comparable a la argentina. Compartió escenario con Mercedes Sosa y León Gieco, y el catálogo le dejó dos distinciones del Grammy Latino: el ingreso de una de sus piezas al Salón de la Fama en 2007 y el premio a la trayectoria en 2016. Seguía en actividad: en abril viajó a Bogotá a presentar el álbum infantil La sinfonía inconclusa del mar, con actores, bailarines y su banda, y días atrás su voz abrió el desfile de verano 2027 de Saint Laurent en París, en la versión italiana de «Io vengo», un gesto que él mismo comentó en redes como «muy fuerte».
El himno de la protesta contra los militares
«Para el pueblo lo que es del pueblo», firmada con José Tcherkaski, se grabó en vivo en el Teatro de Luz y Fuerza y salió en 1974 en el disco del mismo nombre, el cuarto de su carrera, armado en 1973 contra el ciclo de Onganía, Levingston y Lanusse y dedicado a Víctor Jara, asesinado ese año en Chile. El estribillo —«para el pueblo lo que es del pueblo, porque el pueblo se lo ganó»— nombra a almirante, general y brigadier, y trata de subversivo el comer bien, de pecado el estudiar y de violencia la alegría popular. En el mismo álbum quedó «Que se vayan ellos» y una versión de «Te recuerdo Amanda».
El disco fue prohibido durante la dictadura de 1976 a 1983, y Piero se exilió en España entre 1976 y 1981, la mayor parte de esos años en un molino, lejos de los escenarios. La reedición llegó en 1983, con el regreso de la democracia, y en diciembre de ese año la cantó en el Microestadio de Atlanta con una estrofa que no estaba en el original: «Ya se fueron los milicos, y no tienen que volver». En 2007 contó que la matriz original se había quemado y que por eso las versiones posteriores eran nuevas, y recordó que, al volver durante el Proceso, Emilio Massera le sugirió no abrir en Obras y empezar «en lugares más chicos, para unas mil personas». En 2015, a La Voz del Interior, relató que un oficial ponía el tema mientras hacía bailar a los colimbas y, después de nombrar a Mercedes Sosa y a Atahualpa Yupanqui, se señalaba la frente: «esos tienen que estar presos. Pero a este, acá».
El vacío del kirchnerismo
El único cargo público que ocupó fue anterior al kirchnerismo y quedó del lado que ese espacio después expulsó. El 23 de junio de 1998 asumió como subsecretario de Cultura de la provincia de Buenos Aires, designado por el gobernador Eduardo Duhalde, y en el acto de La Plata dijo que le había costado aceptar «porque no tengo estómago para una actitud política». Prometió una gestión «distinta e independiente», invitó a Mercedes Sosa, Estela Carlotto, Baglietto y China Zorrilla, y Duhalde presentó a su padre, el de «Mi viejo». En septiembre de 1999, con 18 meses en el cargo, le dijo a Página/12 que había pedido pluralidad y que no le preguntaba el partido a los intendentes. El puesto se cerró con el fin de esa gobernación, en diciembre de 1999.
La ruptura de 2005 dejó a esa camada afuera del circuito que armaron Néstor y Cristina. En octubre de ese año Alberto Fernández descartó «cualquier posibilidad de pactar con el pasado», y Piero no volvió a un escenario oficial: no estuvo en la asunción de Cristina del 11 de diciembre de 2007, donde sí cantaron Mercedes Sosa, Alejandro Lerner y Gustavo Santaolalla, ni en los homenajes orgánicos a Néstor. En 2007 le dijo a Clarín que lo de Duhalde había sido «una circunstancia» de la cancha de Banfield y que él no quería hacer política. En 2015, a La Voz del Interior, repitió que nunca había militado en un partido. No hay decreto ni lista que lo nombre. Lo que hay es la ausencia, y el estribillo de «Para el pueblo lo que es del pueblo» siguió circulando en las columnas sin el autor.

