Los mercados brasileños marcan un máximo histórico y el arrastre llega a los activos argentinos

La Bolsa de Sao Paulo rompió este lunes su techo y el dólar en Brasil perforó los cinco reales, en la primera rueda después de que Flávio Bolsonaro terminara adelante en la primera vuelta. El movimiento no se quedó en Brasil: el S&P Merval y los papeles argentinos en Nueva York cortaron, al menos en la apertura, la racha negativa de la semana pasada. Hay un balotaje el 25 de octubre y un mercado que adelantó el precio de una alternancia.

El viernes, última rueda antes del comicio, el Ibovespa había cerrado en 192.114 puntos, con una suba de 2,63% y un acumulado semanal de 4,7%. El real terminó en 5,21 por dólar. Este lunes el futuro del índice abrió con un salto del orden del 9% y tocó los 211.000, un movimiento tan brusco que la plaza entró en subasta para frenar la variación. Pasadas las 11, hora de Brasilia, Folha medía el contado en 208.311 puntos, +8,4%, con una máxima intradía de 209.605 (+9,10%). CNN Brasil ubicó ese techo en 209.600, récord histórico del indicador. El dólar comercial caía 4,52%, a 4,980 reales, y en la mínima del día tocó 4,952, el nivel más bajo desde mayo.

«El mercado quiere cambios, quiere reformas, no quiere un déficit público elevado; con el actual Gobierno, todo esto continuará»

La frase es de Pedro Galdi, de AGF Investments, en el cable de Reuters que abrió la jornada. Ivo Chermont, economista jefe de Quantitas, había anticipado un dólar 2% a 4% más bajo y acciones 4% a 6% más caras: la rueda superó ese techo. Andrés Abadía, de Pantheon Macroeconomics, ató el movimiento a dos cosas, no a una: el desempeño de Flávio por encima de lo esperado y el giro a la derecha en el Congreso, que a su juicio presiona a la baja los rendimientos largos. Antonina Tarassiouk, de Reams Asset Management, habló de «una sorpresa bienvenida» y de una asimetría que, a su criterio, habilita a ampliar posiciones largas. BTG Pactual, en un informe citado por la prensa brasileña, proyecta una repreciación de entre 11% y 20% en reales —y de 32% a 45% en el escenario más estirado— si Flávio gana el balotaje, sobre un múltiplo actual de diez veces la ganancia esperada a doce meses, excluidas Petrobras y Vale. Es una proyección de mesa, no un hecho.

El antecedente que el propio mercado tiene a mano es el del 3 de octubre de 2022. Aquel lunes, después de una primera vuelta de Jair Bolsonaro mejor de lo que decían las encuestas, el Ibovespa subió 5,5% y el real se apreció más de 4%. El desenlace de aquel balotaje fue Lula. La analogía sirve para el tamaño del susto, no para el resultado. En votos, Flávio ya superó a su padre en primera vuelta: 56,1 millones contra 51.072.345 (43,20%) de Jair en 2022. Lula, que entonces había sacado 48,4%, queda esta vez por debajo de su propia marca.

El arrastre argentino

La plaza local no replicó el salto brasileño. Lo acompañó, y lo hizo desde un piso peor. La semana pasada el riesgo país había vuelto a perforar los 650 puntos por primera vez en casi once meses y el Merval en dólares rondaba los 1.700, según el relevamiento de operadores que publicó iProfesional antes de la apertura. Este lunes el efecto regional y un segundo estímulo —el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dejó otra vez abierta la posibilidad de repetir la asistencia de 2025— empujaron en el mismo sentido.

Ámbito medía, hacia las 10.41, al S&P Merval en +2,6%, a 2.839.675 puntos. Adentro del panel, Grupo Financiero Galicia subía 3,4%, Banco Macro 3,3% y Transportadora de Gas del Norte 3,2%. En Nueva York los ADR locales trepaban hasta casi 6%: Macro 5,9% y Central Puerto 5,8%. Más temprano, en el previo que relevó TN a las 9.50, Central Puerto llegaba a 8,4%, Supervielle a 6,2% y Mercado Libre a 5,5%. Los bonos en dólares ganaban hasta 2%. El riesgo país se ubicaba en 646 puntos básicos. El oficial mayorista de referencia se ofrecía a $1.540, el MEP a $1.541 y el contado con liquidación a $1.609. Son pantallas de media mañana, no un cierre.

Fernando Marull, en un comentario que recogió Infobae, leyó la caída del dólar en Brasil como una descompresión parcial del mercado cambiario argentino: un real más firme alivia, en el margen, la presión sobre el peso. El canal no es solo cambiario. Brasil es el principal socio comercial y los dos países viajan, en la cartera global, dentro del mismo canasto emergente. Cuando San Pablo repreció al alza, el flujo que sale de la cautela regional también toca Buenos Aires. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó parte del deterioro previo a shocks externos —tasas en Estados Unidos y petróleo— y a la duda política local, y descartó una recesión técnica. El rebote del lunes no responde esa duda. La interrumpe.

En lo político, el presidente Javier Milei celebró el primer puesto de Flávio y, ya este lunes, ligó la reacción de los precios a su lectura regional: «Zurdos empobrecedores, córranse del medio». El alineamiento es explícito. El precio de los activos, no: una parte del rebote argentino es Brasil, otra es el mensaje de Bessent, y las dos pueden desarmarse si el balotaje del 25 se empata o si el Tesoro no pasa del condicional al hecho.

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