El déficit habitacional continúa como uno de los principales problemas de vivienda en Tucumán. De acuerdo con las estimaciones que maneja el Gobierno provincial, la provincia necesita unas 60.000 soluciones habitacionales para atender la demanda.
El número contempla distintas necesidades. No se trata solo de construir unidades nuevas. También incluye ampliaciones, refacciones y mejoras en viviendas que ya existen.
El interventor del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), Hugo Cabral, explicó que el organismo busca adaptar los programas a cada situación. “El déficit habitacional de Tucumán es enorme. Se puede revertir, pero hacen falta programas y políticas adecuadas para cada situación, porque no todo el déficit es igual. No todo es vivienda nueva, algunas son ampliaciones y otras mejoras del servicio. Además, no todo amerita el mismo tipo de vivienda, hoy estamos trabajando más con vivienda evolutiva”, afirmó.
Cabral también marcó una diferencia entre las cifras oficiales del último censo y los registros del IPV. El organismo cuenta con 61.700 personas inscriptas en toda la provincia, mientras que el relevamiento censal estableció un déficit de unas 33.000 viviendas.
“Nosotros tenemos 61.700 inscriptos en el IPV en toda la provincia, a pesar de que el censo dice que tenemos un déficit de 33.000. ¿Por qué hay esa diferencia? Porque para el censo, si estás alquilando, no estás en situación de déficit habitacional, pero en realidad la mayoría de los que alquilan no lo hacen como opción, lo hacen porque no les queda otra”, argumentó.
Un problema que atraviesa al norte
El funcionario ubicó a Tucumán dentro de una situación más amplia. Según su análisis, el déficit habitacional también presenta niveles elevados en las provincias del NOA y el NEA, además de Buenos Aires.
“El déficit, respecto a otras provincias, es similar a todo el NOA y NEA. Todo el norte tiene el mayor déficit junto con la provincia de Buenos Aires”, sostuvo.
Cambios en las cuotas del IPV
Otro de los puntos que abordó Cabral fue el recupero de los fondos destinados a las viviendas. Según afirmó, la morosidad registró una baja y el IPV analiza los casos particulares de las familias que tienen dificultades para afrontar los pagos.
Para las nuevas adjudicaciones, el organismo incorporó un esquema basado en la Unidad de Vivienda de Tucumán (UVT). El valor de esa unidad se actualiza de acuerdo con la evolución de los costos de construcción.
“Hicimos este cambio enorme porque prácticamente se estaba dilapidando el capital invertido con cuotas irrisorias. Algunos de los que menos ganan pagarán 50 UVT, los que más ganan pagarán 300 UVT; algunos pagarán la vivienda en 12 años y otros en 40, pero todos van a pagar una buena parte del capital invertido”, explicó Cabral.
Cómo se adjudican las viviendas
El IPV también mantiene un mecanismo de inscripción y selección para los programas que no corresponden a situaciones de emergencia.
El proceso comienza con la inscripción y la actualización de los datos de los postulantes. Después se publica un padrón provisorio. La selección se realiza mediante un sorteo público ante escribano.
Quienes resultan seleccionados deben presentar documentación para acreditar la información declarada. Luego interviene una profesional de Trabajo Social, que realiza un informe sobre cada caso.
“Una vez que se termine el sorteo, los que han tenido la suerte de salir en beneficio tienen que presentar la documentación que acredite la veracidad de los datos que han puesto en la declaración jurada para ir al sorteo. Una vez que presenten todo eso, si está todo bien, llaman para la inspección, que la realiza una licenciada en Trabajo Social. Ella hace un informe y recién son adjudicatarios”, explicó.
El esquema busca ordenar el acceso a las unidades y, al mismo tiempo, establecer un mecanismo de pago que permita al IPV recuperar parte del capital destinado a las viviendas.

