Pañuelos en alto, sombreros fuera de las cabezas y voces que repetían “¡Viva la Virgen!” acompañaron los primeros minutos del 24 de septiembre frente a la Basílica Menor de La Merced.
La multitud llegó para recibir el día de Nuestra Señora de la Merced, Patrona de los tucumanos, y recordar también el aniversario de la Batalla de Tucumán, ocurrida el 24 de septiembre de 1812.
La celebración comenzó mucho antes de la medianoche. Durante la tarde y la noche, distintos misachicos llegaron desde varios puntos de la provincia. Las agrupaciones tradicionalistas también se concentraron en las inmediaciones del templo.
Los versos gauchos ocuparon un lugar central durante la espera. Una de las intervenciones que más aplausos recibió fue la del contador Juan Héctor Suárez, quien dedicó una oración a la “Madre de Gaucha Bondad”.
Suárez vinculó la devoción religiosa con una mirada sobre la realidad social y política. “Pues cual la batalla gloriosa, aún seguimos combatiendo, y de maneras muy distintas hoy nos siguen sometiendo”, recitó ante los presentes.
Luego agregó: “Con presiones y bolsones siguen cautivos los pobres, y los que pisan su dignidad siguen ganando elecciones”.
El pedido de libertad también apareció en sus versos: “Hoy pedimos libertad, sin espadas ni cañones, implorando a tu clemencia las mejores soluciones”.
La oración terminó con una invocación a la Patrona de Tucumán: “No te olvides de tus hijos, Patrona de Tucumán. Escucha siempre sus ruegos, Madre de Gaucha Bondad”.
A las 00, el bullicio dio paso al Himno Nacional Argentino. La Banda de Música del Liceo Militar General Gregorio Aráoz de Lamadrid interpretó la canción patria frente a la imagen de la Virgen.
Después llegó la oración de las agrupaciones tradicionalistas. Aldo Bogiatto fue el encargado de pronunciarla y pidió la protección de la Virgen para toda la comunidad.
Gauchos, caballos y misachicos
El desfile de las agrupaciones tradicionalistas fue otro de los momentos centrales de la celebración. Los participantes pasaron frente a la imagen de Nuestra Señora de la Merced en una escena marcada por la tradición gaucha.
Entre los primeros grupos aparecieron representantes de Tolombón, Amaicha del Valle y Tafí del Valle. Algunos llegaron a caballo y otros a mula. También llevaron sus propias imágenes de la Virgen.
Luego fue el turno de las agrupaciones General Gregorio Aráoz de Lamadrid, Batalla de Tucumán, Yerba Buena y Virgen de la Merced, entre otras.
Cada paso frente al templo tuvo gestos de devoción. Los gauchos se quitaron los sombreros ante la imagen, mientras el público levantó pañuelos y respondió con aplausos y gritos de “¡Viva la Virgen!”.
Niños a caballo, familias en sulkys y grupos tradicionalistas formaron parte de una escena que volvió a mostrar el vínculo entre la religiosidad popular y las tradiciones que pasan de una generación a otra.
Tras el desfile, la imagen de la Virgen regresó al interior de la Basílica para presidir las actividades previstas para este 24 de septiembre.
Carlos Sánchez y un mensaje de fraternidad
El arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez, destacó el sentido de la celebración en diálogo con Tendencia de Noticias.
“Una alegría enorme de poder volver a celebrar este 24 de septiembre con el pueblo santo de Dios. Este homenaje de los gauchos, la sencillez de la gente, los misachicos… Yo creo que Tucumán se emociona ante tan gran acontecimiento”, expresó.
Sánchez también habló sobre el sentido de la devoción a la Virgen y planteó la necesidad de fortalecer los vínculos entre los tucumanos.
“Queremos seguir creciendo en esta devoción y en este amor a María de la Merced, porque queremos crecer en fraternidad y queremos crecer en libertad también”, afirmó.
El arzobispo relacionó ese mensaje con la situación social del país. “Que podamos abrazarnos todos, que podamos vivir la fraternidad cada día más y mejor, porque nos necesitamos unos a otros en esta difícil situación que nos está tocando afrontar como país”, sostuvo.
El lema de este año resume esa convocatoria: “Con María de la Merced, abracemos a todos”.
Sánchez explicó el sentido de esa consigna: “Que no dejemos a nadie al costado del camino, sino que lo recojamos, podamos abrazarlo y dignificarlo con nuestra entrega y nuestro servicio”.
La libertad también ocupó un lugar destacado en su mensaje. Para el arzobispo, la Virgen representa ese valor por su condición de madre redentora de cautivos.
“Es la madre redentora de cautivos, es la madre que viene a traernos libertad”, señaló.
Luego amplió el concepto y mencionó distintas formas de cautividad presentes en la sociedad: “La falta de sentido de la vida, la falta de respeto a la vida, la falta de dignidad de cada persona”.
Con el final del desfile, la multitud comenzó a retirarse de las inmediaciones de la Basílica. Los gauchos, peregrinos, familias y caballos dejaron atrás la escena que marcó el inicio del 24 de septiembre.
La imagen de la Virgen volvió al interior del templo para presidir las celebraciones de una jornada que une la fe, la tradición y la memoria de la Batalla de Tucumán. La fecha volvió a tener como eje una palabra asociada de forma histórica a la advocación de la Merced: libertad.

