El Niño vuelve a poner a Tucumán en alerta: qué zonas podrían sufrir anegamientos e inundaciones

El especialista Cristofer Brito explicó que las lluvias fuera de época dejaron los suelos con una elevada humedad y redujeron su capacidad de absorción. Graneros y Simoca aparecen entre las zonas con mayor riesgo, mientras que el campo podría enfrentar dificultades por el barro y el exceso de agua.

El regreso del fenómeno climático El Niño plantea un escenario de mayor atención para Tucumán durante los próximos meses, sobre todo por las condiciones que dejó el invierno en el territorio provincial. El profesor de Geografía y observador del Servicio Meteorológico Nacional, Cristofer Brito, explicó cuáles podrían ser los principales efectos y qué sectores deberán tomar mayores precauciones.

En diálogo con LV7 (FM 102.7), el especialista puso el foco en un dato que diferencia este período de otros veranos con precipitaciones abundantes. Durante junio, julio y agosto, meses que suelen presentar un marcado período seco, Tucumán recibió lluvias poco habituales. Esa situación dejó los suelos con un nivel de humedad superior al esperado para esta época.

El problema aparece ante la llegada de nuevas lluvias. Con la tierra ya cargada de agua, la capacidad de absorción será menor y aumentará el riesgo de acumulación de agua en distintos puntos de la provincia.

«De a poco los suelos se van a ir saturando y vamos a empezar a tener algunos inconvenientes de anegamientos primero, y después la situación de inundaciones que es cuando el agua se queda estancada en un lugar en una zona baja», explicó Brito.

Graneros y Simoca, entre las zonas de mayor atención

Dentro del mapa provincial, el sudeste tucumano aparece como uno de los sectores que requerirá mayor prevención. Brito mencionó de manera puntual a Graneros y Simoca, localidades que reciben el escurrimiento de los ríos de la zona.

El escenario también genera preocupación en el sector productivo. Para los trabajadores rurales, el exceso de humedad puede convertirse en un obstáculo para las tareas habituales. La acumulación de barro en los campos puede dificultar el ingreso de maquinaria pesada, con impacto directo sobre las labores agrícolas.

El especialista también buscó llevar tranquilidad frente a los mensajes alarmistas que circulan en redes sociales. Para Brito, el escenario exige prevención y organización, pero no temor.

«Ante El Niño no hay que tener miedo, solamente estar prevenidos», afirmó.

En ese sentido, recomendó que las familias que viven en sectores con antecedentes de inundaciones adopten medidas antes de la llegada de las lluvias más intensas. Entre ellas, planteó mantener despejados drenajes, canaletas y acequias, además de revisar los techos y contar con bolsas de arena para contener posibles ingresos de agua.

La principal advertencia, por lo tanto, apunta a anticiparse al problema. La combinación entre las lluvias inusuales del invierno y las precipitaciones que puede traer El Niño podría generar un escenario de mayor saturación de los suelos, con especial atención en las zonas bajas y en los sectores donde el agua encuentra sus principales vías de escurrimiento.

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