El acueducto de El Cadillal atraviesa una etapa de recuperación después de décadas sin un mantenimiento adecuado. La infraestructura, con unos 50 años de antigüedad, forma parte del sistema central de provisión de agua potable de Tucumán y constituye uno de los principales frentes de trabajo de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT).
El titular de la empresa, Marcelo Caponio, explicó que el estado del acueducto fue uno de los principales problemas que encontró al asumir su cargo. La primera etapa incluyó la recuperación de la balsa La Niña y la puesta en funcionamiento de la planta potabilizadora.
Ahora, la SAT concentra sus esfuerzos sobre el propio acueducto. Las tareas incluyen el reemplazo de las válvulas de aire y de las válvulas de llegada.
“Ese acueducto tiene una antigüedad de 50 años y nunca se le hizo un mantenimiento adecuado”, sostuvo Caponio.
El funcionario explicó que las válvulas de aire resultan fundamentales para preservar la estructura. Su función consiste en regular la presión interna de las cañerías y permitir la salida del aire acumulado cuando el sistema recibe agua. Una falla en esos dispositivos puede generar una presión capaz de provocar daños en la infraestructura.
Hasta ahora, la SAT cambió cuatro válvulas de aire y todavía restan otras cuatro. Caponio afirmó que este tipo de trabajo debió realizarse unos 35 años atrás.
La magnitud de la intervención también quedó reflejada en una pérdida detectada sobre el acueducto. La estructura tiene una extensión aproximada de 27 kilómetros entre El Cadillal y San Miguel de Tucumán y atraviesa sectores rurales antes de alcanzar la capital.
La recuperación de la infraestructura
Caponio también repasó el proceso de recuperación de la SAT y puso como referencia la situación registrada en enero de 2024. En ese momento, según recordó, unos 130 barrios llegaron a quedar sin agua.
“Hay muchos problemas, pero se pueden solucionar”, aseguró.
Dentro de las medidas adoptadas por la empresa, el funcionario mencionó la recuperación de distintos sistemas de provisión y la incorporación de nuevos pozos. Según detalló, la SAT perforó 46 nuevos pozos y recuperó otros 70 que pertenecían a privados o instituciones y que luego pasaron a formar parte de la infraestructura de la compañía.
Caponio atribuyó estos avances a decisiones de gestión y sostuvo que la empresa cuenta con el personal necesario para operar el sistema.
“Faltaba decisión política”, afirmó el titular de la SAT. En esa línea, planteó como objetivo que al final de la actual gestión quede “otra empresa”.
Cloacas y desagües, otro frente de preocupación
El estado de la red cloacal de San Miguel de Tucumán también aparece entre los problemas que la SAT busca resolver. Caponio vinculó esta situación con las deficiencias que existen en el sistema de desagües pluviales.
Según explicó, durante las tormentas el agua puede ingresar a las cloacas junto con residuos y distintos materiales cuando no existe un sistema adecuado para su evacuación.
“Si no hay un lugar por donde escurra el agua, se mete a las cloacas con basura, con ripio, con piedra, con palos y con bolsas”, explicó.
La empresa lleva adelante una obra sobre la zona de Congreso y Einstein, donde sufrió daños un colector principal. Allí reemplaza unos 100 metros de una cañería de 1,20 metros de diámetro. Caponio señaló que una obstrucción provocó el derrumbe de la estructura y su posterior aplastamiento.
Otro frente se encuentra sobre avenida Roca, donde la intervención sobre un colector ya atraviesa su tramo final.
Ante la posibilidad de lluvias de mayor intensidad, la SAT apunta a la limpieza de las redes y a la recuperación de los colectores troncales. Caponio sostuvo que el estado de los desagües pluviales representa uno de los factores que puede complicar el funcionamiento del sistema cloacal durante las tormentas.
“Venimos trabajando en las limpiezas de las redes, que es lo único que podemos hacer”, señaló.

