El debate por el futuro de los biocombustibles llegó a una instancia decisiva en el Congreso. Una veintena de organizaciones productivas, agroindustriales y académicas reclamó al Senado que incorpore al temario y apruebe el nuevo Marco Regulatorio de Biocombustibles, luego del dictamen favorable que emitieron las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda.
El pedido quedó formalizado este martes a través de una nota dirigida a los senadores. El texto respalda el expediente S-809/26 y otras iniciativas relacionadas que avanzaron la semana pasada en la Cámara alta. Ahora resta que el proyecto llegue al recinto para continuar su recorrido legislativo.
Las entidades consideraron que la propuesta puede generar un cambio relevante para distintas cadenas productivas. “Consideramos que este texto constituye un proyecto legislativo superador, clave para el desarrollo socioeconómico, energético, industrial y ambiental de la Argentina”, expresaron en el documento.
Un punto clave para la producción tucumana
Uno de los ejes centrales del dictamen es el incremento progresivo de los porcentajes obligatorios de mezcla. El esquema contempla una mayor participación del biodiésel en el gasoil y del bioetanol en las naftas.
La modificación tiene un impacto particular en las provincias que cuentan con una fuerte producción de las materias primas necesarias para elaborar esos combustibles. Tucumán aparece entre las jurisdicciones que podrían beneficiarse por su actividad sucroalcoholera, junto con Jujuy, Salta, Córdoba y Santa Fe.
Para la cadena azucarera, una mayor demanda de bioetanol puede representar una ampliación del mercado para la producción de alcohol combustible. El nuevo marco también contempla la posibilidad de establecer cortes provinciales superiores a los mínimos nacionales, tanto para el bioetanol como para el biodiésel.
Ese punto adquiere especial relevancia para las provincias productoras, ya que permitiría adaptar el uso de biocombustibles a las características de cada territorio.
Más inversión y nuevos mercados
Las organizaciones también destacaron el potencial industrial del proyecto. Según plantearon, un marco con reglas más previsibles puede facilitar nuevas inversiones y favorecer la incorporación de tecnología.
La propuesta no se limita al mercado actual. También contempla oportunidades vinculadas con el combustible sostenible para aviación, conocido como SAF, y los biocombustibles destinados al transporte marítimo.
El sector productivo considera que esa expansión puede generar empleo y mayor agregado de valor en las regiones donde se encuentran las materias primas.
“La industria se abre a un mercado competitivo, que es el requisito fundamental y obligado para crecer”, afirmaron las entidades en la presentación enviada al Senado.
El planteo apunta, además, a que la competencia permita ampliar la oferta sin trasladar necesariamente mayores costos a los consumidores.
El argumento ambiental
El respaldo al proyecto también tiene un componente energético y ambiental. Las entidades señalaron que el incremento del uso de biocombustibles puede reducir las emisiones asociadas al transporte.
En ese sentido, definieron al nuevo régimen como “una herramienta efectiva para la descarbonización”. Según sostuvieron, el mayor uso de estos combustibles permitiría avanzar sobre los compromisos asumidos por la Argentina en materia de cambio climático y transición energética.
El dictamen también incorpora aspectos vinculados con las características técnicas de los combustibles. Las organizaciones señalaron que una mayor presencia de biocombustibles puede mejorar el octanaje y otras propiedades de las mezclas disponibles en el mercado interno.
A partir de ese escenario, también aparecen oportunidades para el desarrollo de vehículos flex, kits de conversión y estaciones de servicio preparadas para la comercialización de etanol.
El reclamo de las entidades
La nota recibió el respaldo de numerosas instituciones vinculadas con el agro, la industria, el sector energético y el ámbito académico.
Entre los firmantes aparecen el Centro Azucarero Argentino, la Cámara de Alcoholes, CARBIO, la Cámara de Bioetanol de Maíz, CIARA, Cañeros Unidos del Este, la Unión Cañeros Independientes de Tucumán y la Unión de Cañeros Independientes de Jujuy y Salta.
También adhirieron Barbechando, las bolsas de Cereales de Bahía Blanca y Buenos Aires, las bolsas de Comercio del Chaco y Rosario, CAMARCO Córdoba, BIOPYME, el Centro de Exportadores de Cereales, el Consejo Agroindustrial Argentino, Coninagro, Maizar y la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba.
Con las comisiones ya pronunciadas, la definición quedó ahora en manos del Senado. El proyecto necesita ingresar al orden del día y conseguir los votos necesarios en el recinto para continuar su trámite.
Para Tucumán, el debate tiene un interés particular: el futuro del régimen puede incidir de manera directa sobre la actividad azucarera y el mercado del bioetanol, dos sectores con peso en la economía provincial.

