El mapa productivo de Tucumán atraviesa un proceso de diversificación agrícola que suma alternativas comerciales a sus cultivos tradicionales como el limón, la caña de azúcar, la soja y el maíz. En ese marco, el cultivo de maracuyá comenzó a consolidarse como una opción de rápido retorno económico, ya que la planta entra en fase de producción a los ocho meses de su implantación. Además de la venta de fruta fresca, el sector proyecta su desarrollo agroindustrial mediante la elaboración de pulpa congelada, jugos, concentrados y derivados para la gastronomía, aprovechando la capacidad instalada de la provincia en el procesamiento de alimentos.
En declaraciones periodísticas a LV12, Lucio Bianciotti, productor y exportador tucumano, señaló que la provincia cultiva la variedad de maracuyá amarillo y registra un rinde promedio de 20.000 kilos por hectárea. El especialista explicó que la iniciativa familiar comenzó hace 15 años en la localidad de Lules —donde concentran 55 hectáreas sobre un total nacional estimado en 100 hectáreas— como respuesta a la caída en las exportaciones de frutilla. Pese a que el ciclo productivo local se extiende por seis meses debido al clima subtropical y las lluvias estivales que afectan la fecundación, la cosecha se destina en un 100% al mercado interno e incluso requiere de complementación mediante importaciones para abastecer la demanda nacional.
Perfil del cultivo de maracuyá en la provincia de Tucumán
| Indicador productivo | Detalle técnico y comercial |
| Variedad cultivada | Maracuyá amarillo (de mayor rendimiento industrial) |
| Rendimiento promedio | 20.000 kg por hectárea |
| Superficie en Lules | 55 hectáreas (55% del total estimado en Argentina) |
| Tiempo de entrada en producción | 8 meses desde la implantación |
| Mercado de destino | 100% consumo e industria nacional (con necesidad de importación) |

