Hace poco menos de un mes se realizó una nueva edición de la Muni World en Tel Aviv, Israel. De toda la Argentina, solo tres jefes comunales recibieron la invitación de la Cancillería israelí, con todos los gastos cubiertos: Mauricio Davico, intendente de Gualeguaychú (Entre Ríos); Marcelo Matzkin, de Zárate (Buenos Aires, Juntos por el Cambio); y Rossanna Chahla, intendenta de San Miguel de Tucumán, del Justicialismo.
A diferencia de sus pares, Chahla no hizo pública su presencia en el encuentro. Davico y Matzkin difundieron abiertamente su participación. El primero destacó el conocimiento de empresas de tecnología de vanguardia en sistemas de alerta temprana, inteligencia artificial y catastro, y confirmó que mantuvo una reunión con Gideon Sa’ar, ministro de Relaciones Exteriores de Israel. Matzkin, por su parte, señaló el interés en herramientas tecnológicas para el control del servicio de agua potable, la seguridad ciudadana y la educación. Chahla, en cambio, guardó silencio absoluto sobre el viaje a una ciudad inserta en un escenario de grave conflicto bélico con Irán, un dato no menor para cualquier funcionario de alto rango.
El secretismo resulta particularmente llamativo en una dirigente que ha convertido la publicidad de su gestión en una de sus principales banderas. Su actividad en Instagram y TikTok —las dos plataformas más masivas— se mide en cientos de publicaciones que documentan con detalle actos, obras y encuentros. La ausencia total de registros sobre esta misión internacional contrasta de manera nítida con ese estilo de comunicación permanente.
Según el portal entrerriano Análisis Digital, durante su estadía Chahla mantuvo reuniones, por un lado, con la empresa estatal israelí Mekorot y, por el otro, profundizó la relación con la Red de Salud Hadassah. La visita se produjo en un contexto de crecientes cuestionamientos al Gobierno nacional por su apoyo acrítico al Ejecutivo israelí que encabeza Benjamín Netanyahu, dirigente sobre quien pesan acusaciones de genocidio y pedidos de captura formulados por diversos países y organismos internacionales.
Mekorot: agua y denuncias internacionales
Mekorot es la compañía estatal de aguas de Israel. Desde los primeros asentamientos en la Palestina histórica se ha ocupado de sistematizar, automatizar y desarrollar tecnología para el abastecimiento hídrico en un territorio de características desérticas. Ofrece servicios de consultoría, diseño de planes maestros, gestión y gobernanza del recurso, monitoreo remoto con inteligencia artificial, desalinización, reutilización de aguas residuales y perforación de pozos de gran profundidad.
En el plano internacional, la empresa ha sido objeto de graves denuncias. En 1992, un documento de las Naciones Unidas titulado “Recursos hídricos del territorio palestino ocupado” la señaló por apartheid del agua y por desviar recursos de la cuenca del río Jordán hacia el territorio israelí, al tiempo que restringía el acceso a la población palestina. Informes posteriores del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, del CETIM y de Human Rights Watch han reiterado que Israel, a través de Mekorot, controla la mayor parte de los afluentes, destina el 85 % de los recursos a su propio abastecimiento y somete a los palestinos a situaciones de escasez extrema y agua contaminada. Organizaciones palestinas han calificado estas prácticas como crímenes de guerra y de lesa humanidad, de acuerdo con el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
En la Argentina, Mekorot ha firmado convenios —a través del Consejo Federal de Inversiones (CFI)— con al menos doce provincias para el diseño de planes maestros de agua. Los acuerdos se celebraron sin licitación pública, sin consulta popular y con escasa transparencia. Solo en cinco casos se ha podido acceder al contenido completo de los contratos. La empresa ofrece evaluaciones de suelo y subsuelo, mapeo de fuentes de agua dulce y subterránea, control de pérdidas en redes, reestructuración de tarifas y tecnologías de medición. Críticos de la campaña “Fuera Mekorot” y asambleas socioambientales advierten que estos planes priorizan el abastecimiento de proyectos extractivos (minería, agroindustria e hidrocarburos) y amenazan la soberanía hídrica, al transferir la gobernanza de un recurso estratégico a una empresa extranjera con un historial cuestionado en materia de derechos humanos.
En Tucumán, la Regional local de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) realizó una presentación formal ante la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia para acompañar un informe que denuncia precisamente el avance de Mekorot y sus implicancias. La presencia de la intendenta de la capital en reuniones con la compañía en Tel Aviv se inscribe, por lo tanto, en una trama ya abierta de controversias locales e internacionales.
Hadassah
La segunda interlocutora de Chahla fue la Red de Salud Hadassah. Hadassah, The Women’s Zionist Organization of America, fue fundada en 1912 en Nueva York por Henrietta Szold. Su carta fundacional estableció dos objetivos centrales: iniciar iniciativas de salud pública y formación de enfermeras en lo que entonces era la Palestina otomana, y fomentar los ideales sionistas a través de la educación en Estados Unidos. En 1913 envió a las primeras dos enfermeras a Jerusalén. En 1918 organizó la American Zionist Medical Unit, germen de la actual Hadassah Medical Organization, que administra dos hospitales de referencia en Jerusalén y ha desarrollado programas de salud comunitaria, combate de enfermedades endémicas y formación profesional.
A lo largo de más de un siglo, Hadassah ha sostenido que sus servicios médicos se ofrecen sin distinción de raza, credo o nacionalidad. Al mismo tiempo, su origen y su trabajo histórico están indisolublemente ligados a la construcción del proyecto sionista y al fortalecimiento de la infraestructura sanitaria del Estado de Israel.
En la Argentina, la relación con Tucumán es de larga data, desde la gestión de Juan Manzur. El 13 de octubre de 2021, cuando Rossanna Chahla se desempeñaba como ministra de Salud Pública de la provincia, firmó en Casa de Gobierno un convenio de cooperación con la Red de Salud Hadassah. Participaron la directora de desarrollo para el Cono Sur, Fanny Ribak; el presidente de la fundación en Argentina, Alejandro Kelman, y representantes de instituciones comunitarias judías locales. El acuerdo permitió incorporar a todos los hospitales y centros de salud tucumanos a la red latinoamericana de Hadassah, con el objetivo de acceder a capacitaciones, ateneos, jornadas médicas y posibles rotaciones de profesionales. Tucumán se convirtió así en la primera provincia argentina en sumar la totalidad de su sistema público a esa red. Fuentes oficiales destacaron entonces el interés en áreas como el trasplante de médula ósea y el intercambio de saberes sobre patologías regionales.
La profundización de ese vínculo durante la Muni World 2026 no constituye, por lo tanto, un hecho aislado, sino la continuidad de una relación institucional que la propia Chahla impulsó cuando ocupaba la cartera sanitaria.
El secretismo como fuente de suspicacias
La decisión de la intendenta de no informar ni documentar su viaje adquiere mayor relieve cuando se contrasta con su habitual estrategia comunicacional. Mientras Davico y Matzkin convirtieron la misión en contenido público y político, Chahla optó por el hermetismo en un momento en que Israel atraviesa un conflicto armado de alta intensidad y el Gobierno nacional enfrenta cuestionamientos por su alineamiento con Netanyahu.

No se trata solo de una cuestión de estilo. La combinación de reuniones con una empresa denunciada por apartheid hídrico, el fortalecimiento de lazos con una organización de raíz sionista y el silencio deliberado sobre la presencia en una zona de guerra alimenta interrogantes legítimos sobre la transparencia de las gestiones municipales y el alcance real de los acuerdos firmados. En un país donde el agua y la salud son bienes públicos esenciales, la falta de información oficial sobre los términos y los objetivos de esas conversaciones genera, inevitablemente, suspicacias.
Hasta el momento, ni la Municipalidad de San Miguel de Tucumán ni la intendenta han ofrecido precisiones sobre la agenda cumplida, los eventuales compromisos asumidos o las razones del secretismo. El contraste entre la “intendente influencer” que documenta cada detalle de su gestión y la funcionaria que viaja a Tel Aviv sin dejar rastro público permanece, por ahora, sin respuesta.

