La Municipalidad de San Miguel de Tucumán desplegó un fuerte operativo de saneamiento ambiental en el barrio Juan Pablo II (popularmente conocido como «El Sifón»). La intervención se concentró en una vivienda ubicada en calle Lucas Córdoba al 1700, señalada por el Sistema Provincial de Salud (Siprosa) como un foco de alta vulnerabilidad sanitaria por la acumulación extrema de chatarra y objetos en desuso.
En el inmueble residen seis personas —entre ellas una mujer mayor y su hija con discapacidad—. Ante el riesgo inminente de que el lugar se convirtiera en un gran criadero del mosquito transmisor del dengue, la chikungunya y el zika, diversas áreas de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, la Dirección de Salud Ambiental y la Dirección de Limpieza Urbana municipal procedieron al retiro de una batea completa de residuos.
Prevención estratégica en pleno invierno
La secretaria de Ambiente municipal, Julieta Migliavacca, remarcó que el operativo es parte de un abordaje integral e interinstitucional que no se detiene por la temporada fría.
«Estamos en invierno, época en la que no se ve circulación activa del mosquito transmisor, pero es precisamente ahora cuando más tenemos que trabajar en la prevención. Los operativos de control focal se hacen todo el año, pero aquí nos encontramos con una situación límite de acumulación de cacharros», explicó la funcionaria.
Migliavacca detalló que el objetivo inicial fue aliviar la situación del domicilio más crítico del pasaje, pero que las tareas continuarán en las viviendas colindantes con fumigaciones preventivas, controles focales y un fuerte trabajo de concientización con los vecinos del barrio.
La salud pública como prioridad colectiva
Por su parte, la directora de Salud Ambiental, Clara Saslaver, enfatizó que estas intervenciones domiciliarias exceden el ámbito privado, ya que el impacto de un potencial criadero de mosquitos afecta a toda la comunidad circundante.
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Riesgo vecinal: «El mosquito vector no descansa y el ciclo continúa. La acumulación de cacharros a la intemperie crea las condiciones perfectas para que las larvas de Aedes aegypti sobrevivan hasta las primeras temperaturas cálidas», advirtió Saslaver.
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Saneamiento social: El propósito final es devolverle un entorno seguro y saludable a una familia vulnerable, reduciendo al mismo tiempo la presión epidemiológica sobre uno de los sectores más sensibles del norte de la capital.

