¿La gran protagonista?: Villarruel confesó su deseo de ser presidenta

La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, se erigió en una de las figuras centrales de los actos por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia en Tucumán. Tras participar de la vigilia en la Casa Histórica y encabezar junto al gobernador Osvaldo Jaldo el izamiento de la bandera nacional en Plaza Independencia, confesó abiertamente su deseo de aspirar a la Presidencia de la Nación, en un contexto marcado por la visible tensión con el presidente Javier Milei.

“Me gustaría ser la persona que sirva a los argentinos con decencia, con honestidad y con un profundo patriotismo”, afirmó Villarruel sin titubeos al término de la vigilia, dejando abierta la puerta a una eventual candidatura presidencial en 2027. Aunque aclaró que su prioridad inmediata es cumplir con su deber institucional en este momento histórico complejo, sus declaraciones sacudieron la interna del oficialismo y marcaron un perfil propio e independiente.

La vicepresidenta arribó a Tucumán y fue recibida en el aeropuerto Benjamín Matienzo por el vicegobernador Miguel Ángel Acevedo. Luego, el gobernador Osvaldo Jaldo la recibió en Casa de Gobierno, donde mantuvieron un encuentro institucional previo a los actos oficiales. Jaldo estuvo acompañado por su esposa, Ana María Grillo, y el vicegobernador Acevedo, junto a su esposa Miryam Segura.

En la Casa Histórica, Villarruel ocupó un lugar preponderante en primera fila durante la vigilia encabezada por Milei. Sin embargo, testigos presenciales y registros del acto señalaron que ni siquiera se miraron, en un clima de máxima tensión entre ambos. La vicepresidenta no fue enfocada durante los casi 25 minutos del discurso presidencial transmitido en cadena nacional.

Al dialogar con la prensa en los patios externos de la Casa Histórica, Villarruel marcó diferencias con el tono del discurso de Milei. “Creo que el discurso que tenemos que dar en la actualidad es el de una unidad ante momentos difíciles de todos los argentinos”, sostuvo, y consideró que los reclamos presidenciales para avanzar con reformas legislativas “son declaraciones políticas”. Enfatizó que el 9 de Julio representa una conmemoración soberana que trasciende las mezquindades partidarias y ratificó su compromiso de continuar trabajando desde su rol institucional.

Posteriormente, Villarruel y Jaldo presidieron el acto de izamiento de la Enseña Nacional en el mástil de Plaza Independencia, tras el tradicional chocolate patrio. Al inicio de la ceremonia, el jefe de la Agrupación Independencia, teniente coronel Héctor Orlando Rodríguez, presentó los efectivos y solicitó autorización para proceder. Ambas autoridades saludaron formalmente a la formación militar y a los alumnos de escuelas públicas tucumanas presentes.

Contexto histórico

Tres estudiantes —Axel Vázquez (Escuela Técnica Juan XXIII), Abigail (Escuela Rafael Marino de Tafí Viejo) y Diego Racedo (Escuela Técnica Juan XXIII)— leyeron un discurso alegórico elaborado en equipo. Expresaron emoción por representar a sus escuelas y el honor de hacerlo frente a las autoridades, en especial la vicepresidenta. Recordaron que la independencia no solo quedó en 1816, sino que hoy exige continuar llevando la bandera de la patria.

El acto recordó que el Congreso de Tucumán se inauguró el 24 de marzo de 1816 en la casa de Francisca Bazán de Laguna y que el 9 de julio se proclamaron las Provincias Unidas de América del Sur.

Villarruel ratificó su participación en el Solemne Tedeum y el desfile en el Parque 9 de Julio. “Hay que generar trabajo y no dejar que las industrias mueran” y “el país aún tiene muchas cosas por trabajar”, añadió, en una jornada que evidenció tanto la centralidad institucional de Tucumán como las tensiones internas del oficialismo.

Con sus declaraciones, Villarruel se posicionó como una figura protagónica de los festejos patrios, más allá del rol protocollar, y abrió un debate sobre las proyecciones políticas de cara al futuro.

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