La Policía Federal Argentina detuvo este jueves a Eduardo Rodolfo Muñoz, de 37 años, señalado como líder del clan Muñoz y principal prófugo en la causa por el asesinato del agente federal tucumano Rodolfo Arnaldo Manfredi, ocurrido el pasado 11 de junio en el barrio Villa Banana de Rosario.
El operativo se desarrolló en una vivienda ubicada en la calle Centeno al 500, en el barrio La Tablada de la ciudad santafesina, donde el sospechoso se ocultaba desde el día del tiroteo. Según fuentes judiciales, Muñoz es considerado uno de los partícipes directos del ataque que terminó con la vida del efectivo tucumano de 30 años y dejó gravemente herido a su compañero, Emilio Gómez Villafañe.
Horas antes del procedimiento, había sido detenido su hijo menor de edad. Con la aprehensión de Muñoz, ya suman cinco las personas puestas a disposición de la Justicia en el marco de la investigación por el homicidio y por la actividad narco del clan familiar que opera en la zona oeste de Rosario.
Sobre el detenido pesaba una recompensa de 20 millones de pesos ofrecida por el Ministerio de Seguridad de la Nación a través de la Resolución 543/2026, firmada por la ministra Alejandra Monteoliva. La funcionaria confirmó la captura en sus redes sociales y afirmó: “Lo buscamos, lo encontramos y lo atrapamos. Dijimos que lo íbamos a hacer y lo hicimos”.
Hace instantes atrapamos a Eduardo Muñoz: prófugo de la Justicia, líder del clan Muñoz y partícipe del asesinato del agente de la Policía Federal Rodolfo Manfredi en Villa Banana, Rosario. Sobre él pesaba una recompensa de $20 millones.
Lo buscamos, lo encontramos y lo… pic.twitter.com/4p77BegTKu
— Alejandra Monteoliva (@AleMonteoliva) June 25, 2026
Muñoz era considerado el jefe de una estructura dedicada al narcomenudeo en Villa Banana, que habría reestructurado su funcionamiento tras la condena de Dalmacio “Sapo” Saravia. La causa permanece a cargo de la Fiscalía Federal y avanza con los allanamientos y las imputaciones correspondientes.
La detención representa un avance significativo en la investigación del crimen que conmocionó a Rosario y a Tucumán, y reafirma el compromiso de las fuerzas federales en el esclarecimiento de los hechos y la desarticulación de las bandas que operan en la zona.
De Villa Muñecas al trágico final en Rosario
La muerte de Rodolfo Arnaldo Manfredi, de 30 años, generó conmoción tanto en la provincia que lo vio nacer como en las fuerzas de seguridad nacionales. Nacido y criado en Villa Muñecas, en San Miguel de Tucumán, Manfredi provenía de una familia numerosa —era uno de siete hermanos— y desde muy joven asumió responsabilidades laborales para colaborar con sus padres. Junto a su hermano Giuliano, realizaba trabajos de herrería, electricidad y construcción, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la familia y lograr el traslado a Lomas de Tafí.
Aunque intentó ingresar a la Policía de Tucumán, no lo consiguió e ingresó en 2024 a la Policía Federal Argentina. Prestó servicios inicialmente en Villa Lugano, en la Ciudad de Buenos Aires, donde enfrentó las dificultades propias de un efectivo de la fuerza nacional: necesidades económicas que lo llevaron incluso a dormir en un tren por falta de recursos para alquilar una vivienda. Tiempo después fue destinado al operativo Bandera en Rosario.
Era padre de dos hijos pequeños, de 5 y 9 años, y estaba casado. Sus compañeros y familiares lo describen como un hombre comprometido con su trabajo, que había emigrado en busca de un mejor futuro para su familia.
Sus restos llegaron a Tucumán en la madrugada del sábado 13 de junio. El velatorio se realizó en la empresa Gálvez, en Barrio Norte de la capital provincial, donde decenas de personas se acercaron a despedirlo. Al día siguiente, una imponente caravana de más de 500 metros —integrada por móviles de la Policía Federal con sirenas activadas y vehículos particulares— acompañó el cortejo fúnebre hasta el Cementerio Parque de la Paz, sobre el Camino de Sirga en Yerba Buena, en una fría y neblinosa tarde.
El jefe de la Policía Federal, Luis Alejandro Rollé, viajó con unos 50 efectivos para rendirle honores, al igual que miembros de la Policía de Tucumán, incluido su hermano Giuliano. Una corona enviada por la vicepresidenta Victoria Villarruel se sumó a las ofrendas de autoridades provinciales y asociaciones de las fuerzas de seguridad.
La biografía de Manfredi refleja la trayectoria de muchos efectivos federales: esfuerzo, sacrificio y una vocación de servicio que lo llevó a perder la vida a los 30 años en el marco de la lucha contra el narcotráfico en Rosario. Su caso continúa siendo investigado, con avances recientes como la detención de Eduardo Muñoz, líder del clan señalado como responsable del ataque.

