Un estudio del Ieral, dependiente de la Fundación Mediterránea, evidencia marcadas diferencias en la estructura del empleo entre provincias argentinas. Mientras algunas jurisdicciones poseen un sector privado formal robusto, otras dependen en mayor medida del empleo estatal.
Tucumán registra 55 empleados públicos provinciales cada 1.000 habitantes, cifra inferior a los 64 que presenta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), a pesar de que ambos distritos tienen densidades poblacionales similares. Sin embargo, la diferencia más significativa radica en el empleo privado formal: CABA alcanza 519 trabajadores registrados por cada 1.000 habitantes, cifra casi cinco veces superior a los 104 que se contabilizan en Tucumán.
El promedio nacional en empleo público provincial es de 50 trabajadores cada 1.000 habitantes, con Córdoba (33), Buenos Aires (38), Santa Fe (41) y Mendoza (45) por debajo. En contraste, Tierra del Fuego (141), La Rioja, Neuquén (111 cada una), Santa Cruz (109), Catamarca (100), Jujuy (83) y Chubut (79) muestran niveles elevados.
En el empleo asalariado privado formal, el promedio nacional es 144 cada 1.000 habitantes. CABA lidera con 519, seguida por Neuquén (219) y Tierra del Fuego (198). En el extremo inferior están Formosa (37), Santiago del Estero (52) y Chaco (64).
La economista Laura Caullo, de Fundación Mediterránea, indicó que “en distintas regiones, el empleo estatal mantiene un papel central, especialmente donde la densidad de empleo privado formal es baja”.
El informe resalta que estas diferencias reflejan disparidades en productividad, desarrollo empresarial, inserción exportadora y capacidad para generar empleo formal, apuntando que las provincias más dependientes del empleo público suelen tener menor empleo privado formal.
En cuanto a la dinámica reciente, Caullo alertó que en el último año se perdieron cerca de 100.000 empleos asalariados privados registrados, mientras que crecieron modalidades laborales precarias como monotributistas y empleos no registrados, que sumaron más de 90.000 nuevos registros.
Los sectores que impulsan la recuperación económica —energía, minería, agroindustria y exportaciones— representan solo el 3% del empleo total y el 7% del empleo asalariado privado registrado, limitando su capacidad para absorber gran cantidad de mano de obra.
Caullo subrayó que el empleo privado formal se caracteriza por su mayor productividad, estabilidad e ingresos, además de financiar previsiones sociales. Según la investigación, las provincias con estructuras más diversificadas y mayor empleo privado formal “tienen mejores condiciones para atraer inversiones, sostener salarios y adaptarse a una economía competitiva y abierta”.

