La clausura preventiva de una fábrica de snacks en la localidad de Concepción generó fuerte preocupación y tensión entre los trabajadores, ante el riesgo concreto de perder sus fuentes de trabajo.
Se trata de la empresa Alimentos del Norte S.A., dedicada a la elaboración de papas fritas y productos de copetín. La medida fue dispuesta por la Municipalidad de Concepción tras detectar graves irregularidades sanitarias y de seguridad durante una inspección rutinaria.
Según informaron fuentes municipales, la fábrica presentaba serias falencias en materia de higiene, falta de habilitación actualizada y deficiencias en las instalaciones eléctricas y de gas. Ante esta situación, se decidió la clausura inmediata del establecimiento hasta tanto se regularice su situación.
Los 70 empleados de la planta, en su mayoría jefes de familia, expresaron su angustia y temor ante la posibilidad de quedar sin trabajo. Algunos trabajadores señalaron que la empresa ya venía atravesando dificultades económicas y que la clausura podría significar el cierre definitivo de la fábrica.
“Estamos muy preocupados. Muchos de nosotros somos el único sostén de nuestra familia y no sabemos qué va a pasar”, manifestaron los operarios, quienes se reunieron frente a las instalaciones para pedir una solución rápida.
Desde la intendencia de Concepción aseguraron que la medida es exclusivamente preventiva y que se le ha dado un plazo razonable a los dueños de la empresa para subsanar las irregularidades detectadas. “No queremos que nadie pierda su trabajo, pero tampoco podemos permitir que se pongan en riesgo la salud y la seguridad de los trabajadores y de la comunidad”, señalaron desde el municipio.
La situación generó un fuerte impacto en la economía local, ya que la fábrica representaba una de las pocas fuentes importantes de empleo formal en la zona. Autoridades provinciales y municipales se encuentran en diálogo con los dueños de la empresa para buscar una salida que permita la reapertura en el menor tiempo posible y preserve las fuentes laborales.
Por el momento, la planta permanece clausurada y los trabajadores aguardan con incertidumbre el desenlace de las negociaciones. El caso vuelve a poner de manifiesto la tensión entre el control sanitario y la preservación del empleo en las pequeñas y medianas industrias del interior tucumano.
