En las zonas rurales más afectadas por el violento temporal que azotó la provincia el sábado último, un apicultor de Famaillá junto a su hijo y voluntarios de la ONG Planeta Vivo protagonizaron un extenso operativo de rescate que permitió salvar la vida de más de 300 animales atrapados en el barro.
Víctor Pieroni, productor apícola de la zona, perdió varias de sus propias colmenas a causa de las inundaciones. Lejos de limitarse a lamentar su pérdida personal, decidió volcarse de inmediato a asistir a otros productores y vecinos. Junto a su hijo y un equipo de la organización Planeta Vivo recorrió durante días los campos anegados de La Madrid y alrededores, donde decenas de animales habían quedado inmovilizados o prácticamente enterrados en el lodo.
Uno de los rescates más impactantes fue el de 86 ovejas que solo tenían la cabeza visible sobre el barro. También salvaron cabras, caballos, perros y otros animales domésticos y de producción que corrían riesgo de morir por asfixia, hipotermia o inanición.
“En medio de una situación tan difícil, logramos rescatar a más de 300 animales que estaban atrapados en zonas inundadas”, destacaron desde la ONG en sus redes sociales, donde compartieron imágenes del operativo y el momento en que se despedían de la provincia tras culminar las tareas.
El esfuerzo conjunto se extendió durante varias jornadas, en condiciones extremadamente difíciles, y contó con la colaboración de vecinos que también se volcaron a la tarea. El trabajo permitió no solo salvar vidas animales, sino también aliviar en parte la dramática situación económica de pequeños productores que vieron afectados sus medios de subsistencia.
Este episodio de solidaridad se inscribe entre las historias más conmovedoras que dejó el temporal, que provocó inundaciones generalizadas en el sur de la provincia, anegamientos en barrios urbanos y las trágicas muertes de tres personas. Mientras las autoridades continúan con las tareas de asistencia y relevamiento de daños, acciones como la de Pieroni y Planeta Vivo ponen de manifiesto el valor de la iniciativa privada y la contención comunitaria ante emergencias que superan la capacidad inmediata del Estado.
La ONG y el apicultor ya regresaron a sus lugares de origen, pero el rescate de los más de 300 animales quedará como un ejemplo del esfuerzo humano en medio de la adversidad climática que nuevamente castigó a Tucumán.
