La Secretaría de Energía de la Nación dispuso, a través de la Resolución 79/2026, un ajuste técnico que habilita de manera voluntaria el incremento del corte de bioetanol en las naftas del 12% actual hasta el 15% (E15). La norma eleva el límite máximo de oxígeno permitido en las naftas hasta el 5,6%, lo que facilita una mayor incorporación de alcohol sin afectar los estándares de calidad ni el funcionamiento de los motores.
La decisión fue recibida con satisfacción por el Centro Azucarero Argentino y la Cámara de Bioetanol de Maíz, sectores que destacaron sus múltiples beneficios en un contexto de subas en los precios de los combustibles —que en marzo alcanzaron el 19% en algunas provincias— y de fuerte volatilidad en el mercado internacional del crudo.
En un comunicado conjunto, Jorge Feijóo, presidente del Centro Azucarero Argentino, y Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, afirmaron que se trata de “una medida relevante que permite avanzar hacia una matriz energética más diversificada, con mayor participación de energía producida en el país, y constituye una respuesta concreta frente al actual contexto internacional de elevada volatilidad en los precios del petróleo”.
Los directivos subrayaron que la Argentina cuenta con una industria de bioetanol consolidada y eficiente, con una producción anual aproximada de 1,2 millones de metros cúbicos y capacidad instalada disponible para aumentar la oferta en el corto plazo, sin necesidad de nuevas inversiones significativas. “Esta disponibilidad permite que el aumento del corte se traduzca directamente en un ahorro de divisas, al sustituir combustibles fósiles importados por energía renovable de origen nacional”, indicaron.
Desde el Gobierno se explicó que la resolución busca otorgar “mayor flexibilidad a la industria y amortiguar eventuales subas en el precio de los combustibles en surtidor”, protegiendo de este modo el poder adquisitivo de los consumidores. Mientras el gasoil ya admite mezclas de hasta el 20%, el segmento de las naftas presentaba un rezago técnico que la nueva norma procura corregir.
Además de los efectos sobre los precios, el bioetanol actúa como mejorador natural de octanaje, mejora la calidad de la combustión y contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las entidades del sector lo describieron como “un paso importante para aprovechar plenamente el potencial de la bioenergía en la Argentina. Contamos con los recursos, la capacidad industrial y el conocimiento para avanzar en este camino”.
En términos productivos, la medida representa una oportunidad para impulsar la demanda de materias primas regionales —caña de azúcar y maíz—, generar empleo genuino en las economías del interior y avanzar hacia un sistema energético más competitivo, sustentable y federal, en línea con experiencias consolidadas en países como Brasil y Paraguay.
