Javier Milei se presentará en la apertura de sesiones ordinarias del próximo domingo con un hecho político que intentará capitalizar: la división interna del peronismo en el Senado. Tres mandatarios provinciales con distintos grados de acercamiento al Gobierno nacional promoverán la fractura del interbloque justicialista, luego de haber facilitado el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados.
Son Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), gobernadores que mantienen un vínculo pragmático con el oficialismo y son determinantes en la coyuntura parlamentaria. En esta ocasión, su movimiento tendrá efecto en la Cámara alta: tres senadores abandonarán el interbloque que lidera José Mayans y el Partido Justicialista se reducirá a 25 miembros. Los legisladores que dejarán el espacio son: Carolina Moisés (Jujuy), Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán).
Desde el retorno de la democracia, el peronismo conservó el dominio del Senado y actuó como un actor con capacidad de veto. Esta mayoría empezará a desmoronarse precisamente cuando Milei dé inicio al período legislativo, en un mensaje que el Ejecutivo planea para el horario central de la televisión.
Los tres senadores integran el bloque Convicción Federal, junto a Fernando Salino (San Luis) y Fernando Rejal (La Rioja). Hasta el momento coexistían dentro de un interbloque con 21 legisladores kirchneristas y los dos representantes santiagueños vinculados al exgobernador Gerardo Zamora.
«Por el momento son solo tres, aunque intentarán sumar a otros», reconocieron voceros del espacio a LA NACION. Tanto Salino como Rejal actúan con prudencia entre sus agendas provinciales y las tensiones a nivel nacional: el primero responde a la estructura del exgobernador Alberto Rodríguez Saá, enfrentado tanto al kirchnerismo como al oficialismo de Claudio Poggi en San Luis; el segundo, alineado con Ricardo Quintela, procura el equilibrio entre una agenda federal crítica del «ambacentrismo» de Cristina Kirchner y la puja local con el armado de los Menem.
La salida se hará efectiva esta tarde, de acuerdo con fuentes del ámbito parlamentario. En el entorno del grupo no descartan ampliar el espacio con otros referentes provinciales sin bloque definido, como la salteña Flavia Royón, la tucumana Beatriz Ávila y los dos senadores misioneros cercanos a Carlos Rovira.
Mandatarios, gestión y negociaciones
Tras la ruptura se vislumbra un denominador común: la relación de los gobernadores con el Poder Ejecutivo. Con recursos limitados, la mayoría depende del margen de negociación que les conceda la Nación.
Un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), a cargo de Nadin Argañaraz, registró en enero una merma real interanual del 6,6% en las transferencias automáticas a provincias y a la Ciudad. La baja se explica, en buena medida, por la contracción del consumo y del IVA. Con un Gobierno que redujo la obra pública y administra los fondos con criterio político, los mandatarios negocian caso por caso, sin articulación colectiva.
Jalil es uno de los ejemplos más evidentes. Busca desbloquear el financiamiento del Acueducto Albigasta, una obra hídrica compartida entre Catamarca y Santiago del Estero. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) prevé desembolsar más de 200 millones de dólares, pero el contrato exige una garantía nacional que aún no fue rubricada. El aval supone que, ante una eventual insolvencia provincial, el Tesoro responda y luego descuente el monto de la coparticipación. Esa firma -crucial para el proyecto- permanece detenida, aunque ahora podría concretarse.
El antecedente más reciente fue la Ciudad de Buenos Aires, que requirió un aval similar para un préstamo del BID destinado a fortalecer el sistema de salud. Si bien el proyecto había sido aprobado en noviembre de 2024, la garantía nacional llegó recién después del acuerdo electoral entre Pro y LLA.
Jalil ya había exhibido su pragmatismo en Diputados. En diciembre retiró a tres legisladores de Unión por la Patria, conformó el bloque Elijo Catamarca y contribuyó a que el oficialismo desplazara al peronismo como primera minoría. Poco después, la provincia recibió el control de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), una caja importante que concentra el 60% de las utilidades netas provenientes de explotaciones de oro, plata y litio. El actual presidente de la entidad es Fernando Miguel Jalil, hermano del gobernador.
Tucumán también consiguió beneficios concretos. En noviembre, en vísperas del debate presupuestario que Jaldo terminó apoyando, la Nación giró $20.000 millones en Aportes del Tesoro Nacional (ATN), el monto individual más elevado otorgado durante la gestión de Milei. Salta, en paralelo, se situó entre las provincias más beneficiadas por las transferencias discrecionales del Gobierno.
Una relación deteriorada
La ruptura se venía gestando desde hace un tiempo. En Jujuy y Salta, Cristina Kirchner intervino el PJ con dirigentes propios que definieron las listas en el último comicio. A Moisés, incluso, la expulsaron del partido. Jaldo y Jalil lograron sostener sus territorios con listas de unidad, pero la tensión nunca se disipó.
El debate por la reforma laboral terminó por quebrar la convivencia. La discusión tocó el núcleo discursivo del peronismo -la representación de los trabajadores- y dejó al descubierto las divergencias internas. Sin una conducción unificada, prevaleció la fragmentación.
Durante el tratamiento, Moisés denunció presiones internas y reivindicó su autonomía política. «Siempre voy a votar lo que sea mejor para los jujeños», afirmó, tras relatar una campaña de cuestionamientos dentro de su propio espacio. También ensayó una autocrítica: sostuvo que el peronismo se distanció de la realidad social y quedó atrapado en una lógica de resistencia permanente.
En Diputados, el clima fue similar. Los legisladores tucumanos, catamarqueños y salteños que dieron quorum para habilitar el tratamiento fueron señalados como «traidores» por sectores del PJ. El caso más visible fue el del tucumano Javier Noguera: tras las críticas, abandonó la sesión y no retornó al recinto. En las votaciones siguientes figuró como ausente. En Diputados, el PJ cuenta con 93 legisladores propios.
