LIMA.– El Congreso de Perú votó este martes la remoción del presidente interino José Jerí, quien había asumido el cargo hace solo cuatro meses, convirtiéndose así en el séptimo mandatario en ser destituido en la última década por considerar que incurrió en falta de idoneidad e inconducta funcional.
«Por este medio se declara la vacancia en la presidencia de la república», comunicó el titular provisional del legislativo, Fernando Rospigliosi. Los parlamentarios acordaron reunirse nuevamente el miércoles a las 18, hora peruana (20 de Argentina), para designar a un nuevo presidente del Congreso, quien ejercerá la primera magistratura de manera interina hasta el 28 de julio, fecha en que tomará posesión el ganador de los comicios generales del 12 de abril.
Con 75 apoyos, 24 rechazos y 3 abstenciones, Jerí fue separado de la función a la que accedió como líder del Congreso –ante la ausencia de un vicepresidente– el pasado 10 de octubre, luego de la destitución de su predecesora, Dina Boluarte (2022-2025), en el marco de una crisis de seguridad que aún persiste.
El Ministerio Público indaga a Jerí por dos presuntos episodios de tráfico de influencias tras conocerse reuniones secretas con empresarios de origen chino.
Jerí, de 39 años, afrontaba siete mociones de censura presentadas por la oposición de izquierda y un sector de partidos de derecha, que buscaban su remoción por «falta de idoneidad e inconducta funcional». La sesión se inició, tal como estaba agendado, cerca de las 10 de la mañana (12 en Argentina). En primera instancia, los congresistas votaron individualmente la admisión de cada moción para su discusión.
No obstante, una vez admitido el debate de todas las mociones, algunos legisladores pusieron en duda la adecuación del procedimiento para remover al mandatario interino. La congresista Ana Zegarra, de Somos Perú, sostuvo que debía aplicarse el mecanismo de vacancia y no el de censura, argumentando que las imputaciones contra Jerí corresponden a su período como presidente interino y no como parlamentario.
En la misma línea, el legislador Álex Paredes afirmó que emplear la figura de censura contra Jerí constituiría «una transgresión constitucional».
Otros congresistas se opusieron al pedido alegando que debía declararse inadmisible.
«Mejor digan que quieren que se quede Jerí y nos levantamos todos», expresó la portavoz de Renovación Popular, Norma Yarrow, según el diario local El Comercio.
Alrededor de las 13.50 (15.50 en Argentina), el Pleno del Congreso rechazó mediante una votación rápida la solicitud de Zegarra.
El proceso de destitución exige una mayoría calificada de 87 votos si estuvieran presentes los 130 legisladores. Dado que este martes había 115 presentes, la mayoría requerida era de 58 votos, explicó el presidente encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, al dar inicio al debate.
El presidente y sus aliados sostuvieron que debía enfrentar un juicio político y no una censura, aunque Jerí manifestó que acataría el resultado de la votación de censura.
Si bien Rospigliosi sería el siguiente en la línea sucesoria, el actual líder encargado del Congreso señaló que no asumirá la presidencia, por lo que los legisladores deberán elegir a un nuevo presidente del Congreso que luego ocupará la primera magistratura. Esta situación se asemeja al ascenso de Francisco Sagasti a la presidencia en 2020, luego de ser elegido por el Congreso en medio de una profunda crisis política y protestas tras los cinco días de gobierno del expresidente Manuel Merino.
Fuera del recinto, un reducido grupo de manifestantes se congregó para exigir la destitución del presidente interino, acusándolo de haber transformado el palacio de gobierno «en un burdel».
«No me considero muerto»
«Yo no he cometido ningún delito. Tengo la plena suficiencia moral para ejercer la presidencia de la República», había declarado Jerí en una entrevista televisiva la noche del domingo.
«No me considero muerto», añadió, y afirmó, sin ofrecer pruebas ni detalles, que existen intereses de ciertos sectores por socavar la «credibilidad» de su gestión.
En esa misma entrevista, también se refirió a su inasistencia a una terapia psicológica por patología psicosexual ordenada en enero de 2025, a la que debía concurrir por una denuncia por violación sexual en su contra cuando era legislador, que finalmente fue archivada. Según su versión, nunca recibió una notificación «válida» del Poder Judicial para asistir a dicha cita.
«Si desde el primer momento, en lo más complejo que fue la denuncia, me allané a colaborar y a participar, resultaría ilógico e incongruente no aceptar otra recomendación, siempre que hubiera sido debidamente notificado. No puede ser que para una cosa sí colabores y para otra no colabores. Es inconsistente, e inconsistente no soy. Si hubiera llegado válidamente, habría cumplido lo que se me hubiera recomendado«, declaró al respecto.
Sobre la coyuntura política, Jerí reconoció el lunes en un acto a puerta cerrada en el palacio de gobierno que Perú atravesaba un «momento ciertamente complicado».
La crisis estalló luego de que la prensa divulgara que Jerí mantenía encuentros clandestinos con dos empresarios chinos, uno de ellos contratista estatal y el otro investigado por la fiscalía por presuntamente integrar una red de tráfico de madera.
En enero, los medios publicaron imágenes de diciembre en las que Jerí, en pleno verano, llevaba una capucha y un bolso antes de ingresar a una de las citas nocturnas. El mandatario sostiene que se reunía con los empresarios para coordinar una festividad peruano-china, para degustar comida china y comprar dulces chinos. Sin embargo, varios legisladores desconfiaron de sus explicaciones y presentaron los pedidos para removerlo del cargo.
Al mismo tiempo, Jerí está siendo investigado por la fiscalía por presunta corrupción, por los delitos de patrocinio ilegal de intereses particulares y tráfico de influencias en perjuicio del Estado.
Otras investigaciones periodísticas revelaron que varias mujeres que se entrevistaron con Jerí en los últimos meses en el palacio de gobierno consiguieron empleo en el Estado. Por ello, la fiscalía inició una segunda investigación contra Jerí por tráfico de influencias agravado en los casos de nueve mujeres contratadas.
Jerí recibió el respaldo del embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, quien declaró al diario local Gestión el lunes que, para la estabilidad de Perú, el mandatario debería permanecer en el puesto. «Cambiar de presidentes con frecuencia, a los ojos no solo de Estados Unidos, sino del mundo, no es normal. Para atraer inversión estadounidense, la estabilidad es muy importante«, señaló.
Otra figura que respalda a Jerí es la candidata presidencial Keiko Fujimori, hija del fallecido mandatario Alberto Fujimori, quien indicó que los legisladores de su agrupación política no apoyarán los pedidos de destitución.
«Tener un nuevo relevo en la presidencia –el cuarto en el actual lustro político– no resolverá nada de la profunda crisis institucional que vive el país«, afirmó a la agencia AFP el analista político Augusto Álvarez.
Además, «será difícil hallar en el Congreso actual –con evidencia de mediocridad y sospecha sólida de corrupción generalizada– un reemplazo con legitimidad política», agregó.
Trasfondo electoral
La celeridad con que se tramitó la censura ha sido vinculada con la campaña electoral, que registra un récord de más de 30 candidatos presidenciales.
«Los partidos que apresuran la destitución lo hacen porque creen que eso podría ayudarlos a obtener más votos en la elección del 12 de abril», subrayó Álvarez, director del medio digital A3R.net.
El candidato presidencial de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, quien lidera las encuestas, ha sido el más enfático en exigir la renuncia de Jerí.
López Aliaga, simpatizante del expresidente Donald Trump, ha manifestado que «Jerí es operador de decenas de grupos chinos que entran a Palacio en masa».
Tras un inicio promisorio con una aprobación cercana al 60% en los sondeos, debido al impulso que dio a la lucha contra el crimen organizado, la popularidad de Jerí cayó al 37% en febrero.
Uno de los principales reclamos hacia Jerí fue liderar la lucha contra la delincuencia y promover la derogación de un conjunto de leyes que debilitan la lucha contra el crimen organizado. Al menos seis de esas leyes fueron aprobadas en el pasado con el apoyo de Jerí cuando era legislador desde 2021. Nada de eso ocurrió.
Agencias AFP, AP y Reuters
