El homicidio de Joaquín Alejandro Romano, de 20 años, registrado el jueves por la noche en el barrio Juan Pablo II, tuvo un desarrollo crucial en las últimas horas. El fiscal Carlos Sale, al frente de la Unidad Fiscal de Homicidios II, determinó la identidad del responsable del disparo fatal: Gustavo Décima, un agente de la policía provincial que habría intervenido después de que su hija fuera asaltada en la zona conocida como «El Sifón».
Según la investigación judicial, Romano estaba con otros dos individuos cuando interceptaron a la hija del uniformado. Los sospechosos intentaron robarle la motocicleta y finalmente huyeron del lugar llevándose el bolso de la joven.
Al percatarse de lo sucedido, Décima tomó un automóvil y emprendió la persecución de los presuntos ladrones.
La búsqueda concluyó cuando el policía logró alcanzarlos. De acuerdo a las pruebas reunidas, Décima dio la voz de alto y se identificó como miembro de la fuerza. En ese momento, uno de los sospechosos se habría girado portando un arma de fuego.
Ante la amenaza inminente, el efectivo respondió realizando al menos tres disparos. Uno de los proyectiles impactó en Romano, quien cayó con heridas graves. Fue trasladado de inmediato al Hospital Avellaneda, pero ingresó sin signos vitales.
Testimonio
La cronología de los eventos fue confirmada ante las autoridades por la joven víctima del robo. No obstante, uno de los datos más significativos para la causa provino del círculo cercano al joven fallecido: el tío de Romano corroboró el relato de la hija del acusado y habría manifestado a los investigadores que el proceder del policía fue el adecuado.
Con base en estos elementos de prueba, el fiscal Sale dispuso medidas urgentes. Ordenó la detención de los dos sujetos que acompañaban a Romano durante el hecho delictivo. Respecto a la situación legal de Décima, las autoridades le notificaron formalmente el inicio de una causa en su contra para dilucidar el episodio, pero la Justicia resolvió que siga el proceso en libertad.
