La Policía de Tucumán detuvo este domingo a Justina Gordillo (foto principal), pareja de Felipe Sosa, en el marco de la causa por el asesinato de Érika Antonella Álvarez, la joven de 25 años cuyo cuerpo fue encontrado en un basural de Manantial Sur.
Gordillo, que se desempeña como empleada judicial en la Corte Suprema de Justicia de la Provincia, fue localizada y detenida en la vivienda de un hermano en un country de Yerba Buena tras varios allanamientos en el Gran San Miguel de Tucumán.
La orden de detención había sido solicitada por la División Homicidios el jueves pasado y autorizada por la Justicia este domingo. Hasta ahora, Gordillo no había podido ser localizada en otros domicilios revisados por la Policía.
Las autoridades reunieron indicios que la vinculan con la investigación. Según fuentes policiales, habría participado de un encuentro con Sosa y la víctima la noche en que Érika fue asesinada, aunque aún no se estableció si su rol fue directo en el crimen o si implicó encubrimiento.
Durante los procedimientos previos, se secuestró un vehículo que podría haber sido utilizado por Sosa el día del homicidio. La investigación seguirá abierta y las fuerza de seguridad anunciaron que continuarán con nuevas medidas para profundizar otras líneas de pesquisa.
La causa tiene como principal imputado a Felipe Sosa, conocido como “El Militar”, quien permanece detenido acusado del femicidio de Érika Antonella Álvarez, de 25 años. El cuerpo de la joven fue hallado el 8 de enero en un basural de Manantial Sur, luego de que su familia denunciara su desaparición.
Según la investigación, Álvarez fue vista por última vez con Sosa la noche previa a su muerte. Las pericias posteriores permitieron ubicarla en distintos puntos de la ciudad y reconstruir los movimientos del acusado antes y después del crimen. Con el avance del expediente, la Fiscalía incorporó nuevas pruebas que derivaron en la detención de su pareja, Justina Gordillo.
De acuerdo con las actuaciones judiciales, Gordillo habría mantenido contacto con Sosa y con la víctima en el contexto previo al homicidio. Declaraciones testimoniales incorporadas al expediente indicaron que existían vínculos personales entre los tres y que la relación no era desconocida para la ahora detenida.
En ese marco, los investigadores intentan determinar si Gordillo tuvo algún grado de participación en el hecho o si su rol se limitó a un eventual encubrimiento posterior. Esa calificación legal será definida en función de las pruebas que se produzcan durante su declaración y las pericias pendientes.
Durante los allanamientos realizados en los días previos a su detención, la Policía secuestró un vehículo que habría sido utilizado por Sosa el día del crimen. Ese rodado quedó bajo custodia judicial y es analizado como parte de la reconstrucción del recorrido realizado antes y después del asesinato.
La detención de Gordillo suma un elemento de gravedad institucional a la causa, dado su desempeño como empleada del Poder Judicial. La Fiscalía investiga si su condición tuvo algún impacto en el desarrollo inicial del expediente o en la demora para ubicarla.
Con esta nueva detención, la causa por el crimen de Érika Álvarez entra en una etapa clave, con dos personas privadas de la libertad y nuevas medidas en curso para determinar responsabilidades penales concretas.
