Documentos de Jeffrey Epstein: la enfermedad sexual que se contagió Bill Gates y la fiesta loca que pedía Elon Musk

El Departamento de Justicia de Estados Unidos difundió la mayor tanda de archivos oficiales vinculados al caso de Jeffrey Epstein, el delincuente sexual que murió en prisión en 2019. En total, se publicaron tres millones de páginas, 180.000 imágenes y 2.000 videos, en cumplimiento —con seis semanas de demora— de una orden del presidente Donald Trump, quien había exigido la desclasificación total del material.

Según explicó el fiscal general adjunto Todd Blanche, la publicación “marca el final de un proceso exhaustivo de identificación y revisión de documentos para garantizar la transparencia y el cumplimiento ante el pueblo estadounidense”.

Los archivos abarcan desde informes psicológicos y detalles del tiempo que Epstein pasó en prisión hasta documentación sobre su muerte bajo custodia federal. También incluyen registros completos de la investigación contra Ghislaine Maxwell, condenada por ayudarlo a traficar sexualmente a niñas menores de edad.

Correos, poder y viejas relaciones

Buena parte del material divulgado corresponde a correos electrónicos intercambiados entre Epstein y figuras de alto perfil político, económico y social. Muchos de esos mensajes datan de hace más de una década y reflejan los vínculos que el financista mantenía incluso después de su condena en Florida, en 2008, por solicitar servicios sexuales a una menor de 14 años mediante un acuerdo judicial altamente cuestionado.

Entre los documentos aparecen intercambios con miembros de la realeza británica, incluyendo correos dirigidos a una persona identificada como “El Duque”, que se presume sería Andrew Mountbatten-Windsor. En ellos se mencionan cenas privadas en el Palacio de Buckingham y propuestas para presentarle a una mujer rusa de 26 años. Los correos, firmados con la inicial “A”, no contienen pruebas directas de delitos, pero volvieron a poner bajo escrutinio público la relación entre Epstein y el expríncipe, quien ha negado reiteradamente cualquier irregularidad.

También se difundieron mensajes atribuidos a Sarah Ferguson, exesposa de Andrew, en los que se refiere a Epstein como un “querido, espectacular y especial amigo”, incluso cuando el financista cumplía arresto domiciliario.

Trump, acusado y mencionado cientos de veces

El nombre de Donald Trump aparece cientos de veces en los archivos. Si bien el mandatario reconoció haber sido amigo de Epstein en el pasado, sostiene que rompió relación con él mucho antes de su condena. Entre los documentos hay una lista del FBI con denuncias recibidas contra Trump, Epstein y otras figuras, muchas de ellas no verificadas y sin pruebas.

El Departamento de Justicia aclaró que varias acusaciones eran “infundadas y falsas” y que, de haber tenido sustento, ya habrían sido utilizadas judicialmente. Ninguna de las víctimas conocidas de Epstein ha acusado a Trump de delitos sexuales.

Elon Musk y la “fiesta más loca” en la isla

Uno de los apartados más comentados de la publicación involucra al empresario tecnológico Elon Musk. Los documentos incluyen correos electrónicos en los que Musk conversa con Epstein sobre posibles viajes a su isla privada.

En un mensaje de 2012, Musk le preguntó directamente: “¿Qué día o noche será la fiesta más loca en tu isla?”. En otros correos habla de “necesitar soltarse” tras un año de trabajo extremo y de buscar una experiencia de fiesta en lugares como St. Barts, aclarando que una “experiencia tranquila en una isla” era justamente lo contrario a lo que deseaba.

No existe evidencia de que Musk haya concretado alguno de esos viajes. El propio empresario afirmó en la red X que era consciente de que algunos correos podrían ser malinterpretados, pero insistió en que lo importante es procesar a quienes cometieron delitos graves junto a Epstein, especialmente en la explotación de menores.

Las acusaciones más escabrosas contra Bill Gates

Otro capítulo explosivo de los archivos apunta al cofundador de Microsoft, Bill Gates. Entre los documentos aparecen correos electrónicos redactados por Epstein en 2013 —no está claro si llegaron a enviarse— en los que se afirma que Gates habría contraído una enfermedad de transmisión sexual tras mantener relaciones con mujeres rusas, y que habría intentado encubrir la infección incluso ante su entonces esposa, Melinda.

Uno de esos textos simula una carta de renuncia a la Fundación Bill y Melinda Gates y menciona la supuesta necesidad de conseguir medicamentos para tratar la infección. El portavoz de Gates respondió que las afirmaciones son “absolutamente absurdas y completamente falsas”, y atribuyó los mensajes a la frustración de Epstein por no haber logrado mantener una relación cercana con el empresario.

Censuras, víctimas expuestas y críticas legales

Pese al volumen de información, muchos documentos fueron publicados con extensas censuras, supuestamente para proteger a las víctimas y datos aún bajo investigación. Sin embargo, la abogada Gloria Allred, representante de varias sobrevivientes, denunció que en la última tanda se revelaron nombres y fotografías de víctimas que nunca habían sido identificadas públicamente.

Allred calificó la situación como “un completo desastre” y sostuvo que el Departamento de Justicia “debería estar avergonzado”, ya que los archivos ya fueron descargados masivamente antes de que se corrigieran las omisiones en las censuras.

¿Se cierra el caso?

Para el Departamento de Justicia, la publicación marca el final del proceso. No obstante, legisladores demócratas sostienen que aún podrían retenerse hasta 2,5 millones de documentos sin justificación clara. La sospecha de que existió una red de protección para los poderosos vinculados a Epstein sigue latente, incluso dentro de sectores afines a Trump.

El propio Blanche admitió que los archivos no contienen listas directas de abusadores y que, si el gobierno tuviera esos nombres, ya habría imputaciones formales. “No creo que el público vaya a encontrar en estos documentos los nombres de hombres que abusaron de mujeres”, reconoció.

Así, la desclasificación masiva cierra una etapa administrativa, pero deja abiertas las mismas preguntas que sobrevuelan el caso desde hace años: quiénes sabían, quiénes participaron y hasta dónde llegó realmente la red de poder que rodeó a Jeffrey Epstein.

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