Tras dos días de rastreo intensivo, este martes se produjo el hallazgo del cuerpo sin vida de Julio Cruz, quien había desaparecido después de lanzarse a las aguas del río Salí en un acto de valentía para auxiliar a sus dos hijos, atrapados por la súbita crecida ocasionada por las lluvias en la provincia.
El descubrimiento tuvo lugar en las cercanías de Bella Vista, a varios kilómetros de distancia del sitio donde fue visto por última vez. La Comisaría local confirmó el triste hallazgo y procedió a notificar a la Justicia para que inicie las diligencias de rigor.
El incidente se registró durante el fuerte temporal que azotó a Tucumán, cuando el aumento repentino del caudal dejó a los adolescentes, de 14 y 17 años, aislados en un pequeño islote. Al percatarse del peligro, el padre ingresó al río para ayudarlos, pero la fuerza de la corriente lo arrastró de inmediato.
Los jóvenes pudieron ser rescatados con éxito, mientras que de forma paralela se desplegó un amplio operativo de búsqueda que involucró a efectivos policiales, equipos de rescate y personal especializado. Las labores se prolongaron por 48 horas hasta confirmar el desenlace fatal.
El fallecimiento de Cruz se incorpora a la lista de sucesos trágicos ocurridos en el río Salí en épocas de lluvias intensas. Las autoridades y expertos volvieron a alertar sobre el peligro que representan las crecientes súbitas e insistieron en la importancia de maximizar las precauciones y fortalecer las acciones preventivas en las áreas cercanas a los cauces para evitar que se repitan hechos de esta naturaleza.
Los menores habían quedado atrapados en un islote cuando su padre intentó cruzar a rescatarlos
