La noche del 31 de diciembre en San Miguel de Tucumán no traerá sorpresas meteorológicas ni giros de guion dignos de una película de desastre. El pronóstico anuncia una despedida del año bien tucumana: calor, humedad y un cielo que, al menos esta vez, jugará a favor del festejo.
Según los datos previstos, la temperatura durante la noche se ubicará entre los 24 y 26 grados, manteniéndose elevada incluso después de la medianoche. Nada de abrigo ni excusas para el saco: el Año Nuevo llegará en mangas cortas y con el ventilador como invitado principal.
En cuanto al cielo, se espera que esté parcialmente nublado a mayormente despejado, sin fenómenos significativos que alteren los festejos. La probabilidad de lluvias es baja, por lo que el asado, los fuegos artificiales y la sobremesa pueden desarrollarse sin mirar de reojo al cielo ni tener el paraguas a mano.
El combo se completa con humedad típica del verano tucumano, esa que convierte al hielo del fernet en un bien estratégico y confirma que el 2026 arrancará exactamente como se va el 2025: con calor, charlas largas y discusiones sobre si “antes los diciembres no eran tan pesados”.
En síntesis, Año Nuevo clásico en Tucumán: clima estable, temperaturas altas y condiciones ideales para brindar al aire libre. El pronóstico no promete milagros, pero sí algo fundamental para cualquier festejo: que el clima no sea el problema.
