En un movimiento que afianza el eje de poder pragmático en la provincia, el gobernador Osvaldo Jaldo se reunió con la senadora nacional Beatriz Ávila, ratificando la vigencia de la alianza electoral que unió al Partido Justicialista local con el Partido por la Justicia Social. El encuentro no solo subraya el liderazgo de Jaldo, sino que le asegura un voto crucial en la Cámara Alta a partir del alineamiento de Ávila con la política de diálogo que el mandatario retomó con la administración central de Javier Milei.
La reunión tuvo como eje fundamental analizar los principales temas vinculados con la provincia y la agenda legislativa que se aproxima en el Congreso de la Nación. Tras el encuentro, Ávila destacó la fluidez del vínculo con el Poder Ejecutivo provincial, enfatizando su rol como representante: «Como mi rol de senadora de la Nación y representando a la provincia de Tucumán, siempre mantengo este diálogo con el gobernador Jaldo en virtud de cuáles son los temas que nos interesan».
Uno de los puntos centrales que dominó la conversación fue el inminente tratamiento del Presupuesto Nacional 2026. La senadora remarcó la importancia de la iniciativa, cuya aprobación resulta vital para la gestión federal, señalando la anomalía de los últimos años: «Básicamente, lo que tiene que ver con el presupuesto 2026, ustedes saben que hace dos años que no sancionamos un presupuesto».
Ávila destacó el carácter programático del texto, que funcionará como el mapa de ruta de la gestión libertaria y que es fundamental para los intereses provinciales: «Esta es la hoja de ruta del Gobierno Nacional, donde están también plasmadas cuáles van a ser las principales obras para la provincia de Tucumán, que es un gran avance, que lo vamos a tratar también en el Senado».
Todo indica que, fruto de esta sintonía, el bloque dialoguista de Tucumán se encamina a dar su acompañamiento al Presupuesto 2026. Esta ley clave, junto con otras iniciativas que el Ejecutivo Nacional planea enviar al Congreso, dominará la agenda de fin de año. La legisladora confirmó la dinámica intensa que se espera en el parlamento: «Las próximas leyes que van a venir del Ejecutivo Nacional, según la información que tenemos en la prensa, va a ser también dinámica». Asimismo, dio por descontada la convocatoria a una prórroga de las sesiones: «Ya es prácticamente un hecho que en el Congreso vamos a tener sesiones extraordinarias a partir del 1 de diciembre, calculo que hasta el 30 de diciembre, donde uno de los temas básicamente es lo que tiene que ver con el presupuesto 2026».
La reafirmación del tándem Jaldo-Ávila, y el apoyo a la ley de leyes de la Nación, impacta de lleno en el ajedrez político tucumano, especialmente en la postura que adoptarán los otros dos senadores por la provincia, Juan Manzur y Sandra Mendoza. Ambos legisladores, referenciados con el sector más duro del kirchnerismo, han mantenido una oposición férrea a las políticas libertarias.
La lógica política indica que Manzur y Mendoza impondrán una serie de objeciones a las leyes que envíe el gobierno nacional, generando un marcado contraste y, potencialmente, roces públicos con las posturas dialoguistas adoptadas por el primer mandatario provincial.
Esta dicotomía parlamentaria expone una nueva fractura al interior del propio peronismo tucumano. A pesar de la unión pragmática exhibida en los comicios de octubre para asegurar el triunfo, las diferencias estratégicas reaparecen. Estas fracturas se suman a los pases de facturas que ya se dejaron traslucir desde sectores cercanos a Jaldo, quienes deslizaron una teórica falta de trabajo y compromiso por parte del manzurismo en el tramo final de la campaña. La reunión con Ávila, al garantizar un voto en sintonía con la Casa Rosada y la administración central, intensifica el aislamiento del sector opositor interno, consolidando el control de la agenda legislativa nacional en manos del actual gobernador.

