El discurso de apertura del 116° período de sesiones legislativas, del gobernador Juan Manzur, duró 62 minutos, y tenía varias carillas de largo. Principalmente, el gobernador se enfocó en hablar de la pandemia y mencionó levemente a otros problemas como la educación, la violencia de género, la obra pública, el financiamiento y la seguridad.
Además de no mencionar la inseguridad, ni el problema por la jubilación de Pisa, ni la indignación de los tucumanos, ni las constantes inundaciones, Manzur no aceptó preguntas de parte de la prensa.
Manzur repitió la palabra pandemia 32 veces y se enfocó en hablar solamente de lo ocurrido sanitariamente en Tucumán, jactándose de todos los esfuerzo sanitarios y pasando por alto cualquier otro problema que tenga la provincia.
“Como cualquier situación que plantea dilemas de decisión, siempre hay una evaluación posterior que permite percibir alguna alternativa que pudo ser más conveniente. Lo extremadamente complejo es decidir cuando la información es todavía escasa y la incertidumbre alta”, manifestó, y aseguró que Tucumán logró evitar el “dilema de la última cama” a pesar de las tensiones en el sistema de salud.
El tema es que Tucumán está sumido en la pobreza y en la inseguridad. Hace pocos días asesinaron a sangre fría a un hombre de 74 años, hay gran cantidad de femicidios, 19 en lo que va del año, no hizo alusión a Paola Tacacho, ni tampoco quiso hablar de Paulina Lebbos y su situación judicial.
